Mi amigo el que ha roto…

Tengo un amigo que lo acaba de dejar con su pareja. Llevaban juntos tres años. Me cuenta que las cosas no han salido como esperaban. Por lo visto, la relación se había ido apagando hasta hacerse una pura rutina que les aburría a ambos. No se les veía mal, pero claro, la fiesta iba por dentro. Como la ruptura ha sido muy civilizada, los dos pretendían ser amigos y llevarse bien, aunque advertido estaba mi amigo de que eso es muy difícil, y pocas veces sale así.

Al principio, mi amigo se puso dramático y decidió que la responsabilidad de los errores era toda y sólo suya. Que si había sido egoísta, que si no había estado a la altura, que si debió esforzarse más, que si estuvo distraído, que si no se percató de que aquello se iba al traste… Bueno, quizá tuviera razón, aunque desde luego no toda. He tratado de hacerle entender que las relaciones son cosa de dos, y dos deben ser los que la saquen adelante haciendo lo que haya que hacer. Aun así se ha echado la culpa, más de la que tiene, y lo ha pasado mal. Vaya si lo ha pasado.

De todas formas, al final se ha dado cuenta de que quizá no ha sido él quien ha hecho las cosas mal. En realidad, lo ha conseguido ayudado por una foto. Hace unos días me contó que se había tropezado con su ex de paseo con otro, alguien a quien no debía conocer tanto como para eso. Alguien que apareció hace meses como sin querer y que no parecía ser más que un hobbie social sin malicia ni intención. O eso le dijeron a mi amigo, que se lo creyó a pie juntitas. Urgando un poco, mi amigo se ha topado con una publicación en una red social de su ex con su nuevo colega en una fiesta en una fecha muy anterior a la del fin de su relación. Un sitio y una compañía que no le habían dicho en su momento que serían esos. Cuando ha pedido explicaciones, se las han dado, todas con la misma consistencia y el mismo argumento: su ex le mintió para no hacerle daño y que no pensara lo que no era. A él, que tantos reproches le habían hecho siempre por nada, se la habían dado con queso.

Mi amigo se ha caído de golpe del guindo y ya le ha dicho a su ex que de ser amigos nada de nada. Que cuando no se hace nada malo, o no se pretende hacerlo, las cosas no se ocultan. Que la amistad se funda en la confianza, y que sin ella no hay ni amigos ni siquiera conocidos. Que entre la amistad y una mentira, escogió a otro tío, y una fiesta. Y que con eso, adiós muy buenas. Mi amigo ha sido rotundo y firme, y no ha cedido ni a lloros ni a lamentos. Se han roto todos los puentes, y mi amigo no quiere volver a saber nada de su ex. Las malas elecciones tienen su precio, dice triste pero convencido.

Mi amigo hace muy bien. Su pareja no ha sido honesta ni leal. Yo hubiera hecho exactamente lo mismo.

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