Radio María

Hoy, en el trayecto hasta el trabajo, que me lleva media hora para hacer 15 kilómetros, he conducido escuchando Radio María. Es una delicia de emisora. Primero, unos niños cantando ‘Gracias, Señor’, todo alegría esperando acabar el día con Él. Luego el repertorio completo de oraciones, algunas que ni me acordaba de que existen. Y después el santoral, con parada para conocer la vida y milagros del Papa Sixto III, un pobre hombre que tuvo que lidiar con otro Papa hereje y el desprecio de la grey. No me ha dado tiempo a escuchar el Evangelio… Tengo esta radio memorizada en el botón ‘1’ del aparato. Cuando hago viajes largo me gusta ponerla un rato. Me encanta escuchar a los curas hablar mucho y no decir nada. Tiene una envidiable capacidad para enlazar frases sin sentido, usar decenas de adjetivos, y repetir todo el tiempo lo mismo con palabras diferentes en cada ocasión. Lo mejor suele ser el entusiasmo de los religiosos hispanoamericanos, que lazan mucho la voz y dicen todo el rato ‘aleluya’. Una vez me tiré casi una hora escuchando a una monja que era bióloga haciendo cabriolas en el aire para conectar lo divino con lo científico. ¡Y salió indemne!
Yo de mayor quiero ser como ellos, despreocupados por lo humano, ensimismados en lo divino, y viviendo tan alegremente. Qué suerte que tienen…

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