De baja…

30 agosto 2016

Estoy de baja. He tenido que pedir reposo porque me duele el pie que a ratos me lo quiero arrancar. Hemos estado en Oporto unos días de vacaciones (estoy ordenando los apuntes para un post, o dos…) y por las noche creía morir. No me entraba pie en la zapatilla de la hinchazón. Así que me he ido a mi médico de cabecera (sale en La2 hablando de medicina, en un programa que presenta Carlos Dávila) y le he dicho: o la baja o me quedo cojo, y ya no tengo edad para ir pidiendo con una muleta andrajosa por el metro. Llevo sólo dos días, y preveo al menos una semana, lo que quiere decir que a partir del jueves me subiré por las paredes del aburrimiento, aunque casi sin dolores, eso sí.

Ya no veo tele. Me entero de las ridiculeces de los programas por los memes que hacen para Twitter. Como los de las Campos, que se han dejado ver en su cotidianidad (jajajaja) en un show como el de las Kardashian (eso quisieran ellas…). He visto fotos de Terelu que han tenido que sacarse con gran angular, y de su madre sin maquillaje que son carne de libro de antropología y momias egipcias. Y una de la sirvienta atendiendo por el teléfono interior de la casa peticiones de ‘la señora’. Todo la risión y una horterada, a partes iguales, que es lo que gusta mucho para entrenarse en este país. Que recuerdos cuando la gente sublimaba sus frustraciones diarias con las teleserie hispanoamericanas. Lo patrio es tan realmente ridículo que da mucha pena…

Berlín Osborne, el tiparraco derechoso este de la empresa en Panamá que usó para una compra y que le saliera más ventajoso el tema de Hacienda, que legal será pero que de ético tiene lo justo tirando a nada, va a cantar el El Soplao a razón de 30€ la entrada. Revilla le devuelve el favor de sacarle en un casoplón en Suances diciendo tonterías con unos dinerillos y una jornada triunfal rodeado de señoras mayores y maridos bien avenidos. Todo también muy español, y muy del presidente de Cantabria, tan efusivo en sus regalos (4 millones para el Racing…) y tan amigo de sus amigos (lo de gobernar en serio es otro tema..). El precio por verle está en la media de lo que cuesta un concierto, pero a mí, desde luego,  se me ocurren mejores cosas para gastarlo que no sea en engordar la cuenta corriente de esta facha, que a saber tú si estará en un banco español…


Esta semana…

14 agosto 2016

El martes vuelvo al traumatólogo. Me ha costado Dios y ayuda conseguir que me adelanten la cita que tenía para finales de mes. Cuando llamé para solicitarlo, la chica que me atendió me ofrecía el mismo día unas horas antes, o ‘ya, el día 30’. Me di cuenta de que hay conceptos, como el de adelanto, que no están bien asentados en el entendimiento de la gente. El caso es que el pie me duele mucho. Hay días que se hincha y se encaja en la zapatilla de deporte que casi no puedo ni sacarlo. Me palpitan los dedos, y me suben calambres hasta la rodilla. Las putas plantillas que me compré me obligan a caminar de no sé qué manera que tengo molestias hasta en la cadera. Que estoy hecho un Cristo, vamos. No voy a dejar que me operen, si es que para arreglar lo que tengo se opera. A lo más que estoy dispuesto es a otra infiltración y a visitar al fisioterapeuta. A ver lo que me cuesta hacerme entender con la médico…

10 días me ha llevado la aventura del intento de robo de coche de mi hermano. Contados desde que la grúa se lo llevó hasta que me lo han devuelto reparado en el taller. Ojalá al cabrón que quiso llevárselo, y que me robó una maleta. un bolso, un gorro de paja y unas gafas de sol, le salga un herpes en los genitales de mucho picor, sin cura y con difícil tratamiento, que le dure lo que le quede de vida. La policía no me dejaba poner denuncia sin una valoración de daños del taller, que necesitaba para comenzar la reparación del parte al seguro, que solamente lo abriría si previamente se les remitía la denuncia. Todo teniendo en cuenta que mi hermano, que es el dueño del coche y el titular de la póliza, está en Mexico trabajando, y que mi horario laboral es incompatible con el de cualquier sitio que no sea el bar de la esquina en el que tomo café. Con perspectiva, creo que he tenido hasta suerte de haberlo conseguido superar en solamente 10 días, y que no me haya costado un euro.

La semana que viene más…


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