Cosas de supermercado

La señora que quiere colarse cuando se abre una caja nueva, te golpea con el carro al cerrarte el paso y encima te pone verde usando a su hijo y el golpe como excusa (la llamé miserable por usar al crío y callé a su marido con una sutil amenaza con igualarle a su esposa en raquerismo)

El encargado de charcutería que se empeña en venderte de oferta un fuet y un chorizo que en realidad están baratos porque está cercana su fecha de fin de consumo preferente y se les han quedado duros como tablones.

Los niños que corren por los pasillos dando saltos y tirando la mercancía de los estantes mientras su padres, tranquilamente, deciden si les compran yogures con sabor a fruta o con trozos de fruta (antes yo les llamaba la atención pero el efecto es nulo, así que me animo yo también a tirar algo de los estantes para sentirme complacido)

Los que van llenando las bolsas con la compra con toda su pachorra (y la de veinte más), sin preocuparse ni lo más mínimo por el resto, como si el mundo se hubiera parado para ella y nada más hubiera alrededor (se suele arregla con un ‘señora, que no tengo todo el día..’ O empujando directamente sus artículos para que entres los tuyos, que si no lo entienden ellos verán si no se llevan algo de menos)

El reponedor con su carro y sus cajas de cartón ocupando todo un pasillo como si estuviera llenando la tienda entera en vez de estar colocando una estantería de lo que sea, y que siempre tiene algo apilado justo justo encima de lo que tú quieres coger…
(Continuará…)

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