Crónicas gatunas

Hola, soy Gata Rigalindo. Llevo una semana en celo, restregando la cara por las alfombras y maullando como una loca. Me he dado cuenta de que las horas en las que más molesto haciéndolo es entre las 4 y las 5 de la madrugada, así que estoy aplicada a ello. Mi compañero de piso (nada de amo ni dueño, que eso suena a posesión insana, y él además es de izquierdas) se tiene que poner tapones para dormir, y sin ese sentido se despierta muchas veces. Pobre. Bueno, que se aguante (iba a poner que se joda, pero no esta bien que una gata como yo diga tacos. Ya bastante raro es que escriba, como para que encima lo haga mal), que él a las hormonas no le tienen de aquí para allá vagando como una desgraciada. Mis ratos de sueño son los mismos de siempre, de forma que dar por el saco de madrugada no me quita horas de dormir. También como igual de bien, incluidos los tacos de carne que me ponen por la mañana. Para los días que he pasado en Santander por Navidad, tuvo la osadía mi buen compañero de cambiarme la marca, así que me ví en la necesidad de dejar claro que no, que a mí me tienen que dar la de siempre (una buena vomitona a tiempo es la mejor de las indicaciones).

Por lo demás, todo sigue como estaba. Me tumbo donde me da la gana, afilo las uñas en el sofá-cama o en la alfombra de la entrada, paso las noches a los pies de la cama impidiendo que el que la usa se pueda estirar (me aprovecho de que le da apuro molestarme), y miro por el ventanal a la gente que pasa por la calle. Lo normal en un gato, vamos, que tampoco está la cosa como para ir de diva haciendo mis cosas en un cajón de plástico como las hago. Que escriba aquí o tenga perfil en Twitter (@gata_rigalindo por si queréis seguirme. Lo uso poco, tengo que ponerme las pilas) no significa que no sea lo que soy, ni que sea lo que no soy (esto queda muy bien así dicho, parece culto y como el resultado de una gran reflexión, cuando es un galimatías de esos tan del gusto de los que van de intelectuales por la vida). Sin ir más lejos, en cuanto acabe esta entrada voy a beber un poco de agua, olisquear el pienso (tiene peces de color marrón claro, como si los gatos fuéramos capaces de reconocerlos entre el resto de formas de la comida), vaciar el estómago en la arena y asentar mis posaderas en la cama, que es muy tarde, y las 4 de la madrugada se me vienen encima enseguida. Buenas noches, y hasta la próxima, que será la más segura (esto es un chiste del estilo de los de el pelma este del antiguo dúo ‘Martes y 13’, el que no tiene ni pizca de gracia haga lo que haga).

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