Sentimientos

Unos días antes de venirme a Santander a pasar la Navidad, me escribió mi amiga Lourdes para saber cómo estaba. Sin necesidad alguna se disculpó por no haberlo hecho antes, ‘por esa estúpida costumbre de monjas, de no molestar’. Lourdes es una visionaria, ella y tres más sabemos por qué lo digo, y además una mujer prudente. No hubiera molestado, aunque la comprendo. Llevo siete días de asueto, y confieso que he procurado escaquearme de amigos y conocidos porque no me apetecen conversaciones, ni siquiera de cortesía. Me hago el loco mirando escaparates, y usando el móvil de parapeto. Y si de alguien no escapo, procuro hablar poco y salir corriendo cuanto antes. Se que es una descortesía, y vayan por ello mis disculpas. Pero el ánimo no entiende de protocolo social, y tiende a ser maleducado. Lo siento de verdad, los pensamientos me tienen bloqueado ese yo extrovertido y charlatán por el que muchos me conocen. No puedo evitarlo.

Hace más de dos años, mi amiga Kristel me recomendó escribir para desahogarme. El martes estuve con ella, y me lo volvió a recomendar. Siempre me ha dado pudor compartir mis sentimientos, no me gusta, y me cuesta horrores. No soy frio, es solamente vergüenza, y no querer cargar a los demás con mis penas, que bastante tiene cada uno con las suyas en esta jodida vida. Es verdad que las pocas veces que lo he hecho me he sentido más aliviado. También que el alivio dura poco, pero ese poco que dura, ahora, es mucho. No estoy pasando el mejor de mis momentos. De ser tan racional, que también me dice Kristel, busco explicaciones donde no las hay, porque no siempre las hay. Y me culpo de una situación a la que hemos llegado dos, no yo solo. Mi cabeza busca entre las razones del corazón, y está empeñada en alcanzar respuestas que no tiene nadie ni en realidad importan. El momento es este, y no hay más. Cada mañana, cuando me levanto, me prometo superarme. Cada noche, cuando me acuesto, siento que he fracasado también en ese esfuerzo. Supongo que será cosa de ponerle más tesón, y sobre todo de no conformarme en que esto se pase solo, porque así no pasará. La gente que conoce cómo me encuentro me dice que esto se pasa con tiempo. Kristel dice que no, que se pasa pasándolo. Y me fio más de ella que de los demás.

‘Cuando en la vida te gusta algo, debes luchar por obtenerlo. Si pese a tu esfuerzo no lo alcanzas, debes sustituirlo. Pero si lo que quieres, además de imposible, es insustituible, debes olvidarlo. Y si no lo olvidas, es que eres idiota’.

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