Revisión

La revisión semestral de lo de mi melanoma ha sido negativa, aunque de lo más grimosa. Después de hora y media de espera, entre señoras mayores que contaban con resignación sus males, los de sus maridos, los de sus nueras y los de sus vecinas de arriba y abajo, el médico me echó un vistazo completo, y me dijo que toda va bien. Me preguntó si fumaba, le dije que sí; me dijo que si estaba entre mis planes dejarlo, le respondí que sí, que igual que volver a Florencia, a Nueva York y hacerme rico para comprarme un Audi; y después de las risas de rigor, me metió un sermón sobre lo malo que es el tabaco para alguien al que, como a mí, le han extirpado ‘un cáncer de los más agresivos’. Se agradece tanta sinceridad en un médico, aunque al salir de la consulta me faltó tiempo para encender un pitillo, del mal rollo que me había dado el tipo, y para cagarme en su padre.
 
La palpación de los ganglios en las axilas fue de un repelús épico. Y encima hubo de repetirla un segundo médico, porque el primero creía haber dado con un bulto. También en esto fue muy sincero, dramáticamente sincero, y en los cinco minutos que tardó en llegar el jefe de servicio hubiera prendido otros tantos cigarros del agobió que me entró. Al final no era nada, o sí porque no les entendí lo que hablaban entre ellos, y lo dejaron anotado en la ficha para comprobar en la visita que me toca dentro de seis meses. Por cierto, que yo llevaba todo ilusionado los resultados de las analíticas de las pruebas de alergia, y no las hicieron ni puñetero caso. Yo creo que fue porque puse demasiado entusiasmo en explicarles que me las habían hecho en la Fundación Jiménez Díaz, y los celos profesionales les pudieron. Todo digno, se las arrebaté de la mesa y las guardé en la carpeta en la que meto los papeles que en cada cita me van dando (no es de cartón azul con gomas, como las de los viejos. Es de plástico, del ‘chino’, muy fina, con un botón de clip para cerrarse).
 
Y esto es todo por esta temporada en lo que a médicos se refiere. Me tocaría hacerme otra revisión más en urología, por lo de los cólicos, pero paso. Ya he explicado cómo son las instalaciones, así que prefiero apurar hasta que me de otro, los dolores me hagan ver visiones, y no me quede otra que pasarme por urgencias, que por cierto me quedan a un cigarro de distancia de mi casa.

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