‘Pituli’

Se ha muerto ‘Pituli’, el ordenanza del ayuntamiento. Nunca he sabido cómo se llamaba, ni falta que me ha hecho. Hay personas que terminan haciendo de su mote una seña de identidad más grande y oportuna que lo que diga su dni. ‘Pituli’ siempre fue ‘Pituli’, y nunca nadie lo confundió con otro. Era un tipo entrañable que hablaba con todo el mundo. Nos llamaba por nuestro completo, algo muy meritorio considerando que conocía y le conocía medio Santander, y el otro medio había oído hablar de él.

El senador Gonzalo Piñeiro, cuando era alcalde, comenzaba los plenos pidiendo permiso a ‘Pituli’. “‘Pituli, ¿podemos comenzar?” Él asentía con la sonrisa que nunca le faltaba, y entonces se abrían las puertas del salón y empezábamos. Vestido con un traje impecable y luciendo orgulloso la insignia de la ciudad en la solapa, siempre recordaré a ‘Pituli’ sentado junto a la puerta de concejales, atento a cualquier necesidad. Pero también le recordaré por la calle, cuando te paraba en cualquier sitio, te daba la mano con fuerza y tenía para ti unas palabras y un rato de conversación.

Jamás le oí decir nada malo de nadie, ni siquiera cuando seguro que no le faltaban razones para hacerlo. Educado, correcto, entretenido, amable. ‘Pituli’ era buen trabajador, pero era mejor persona. Estoy convencido de que no hay nadie que habiendo tenido la fortuna de tratarlo no sienta hoy su marcha con la hondura de la pena que da perder a alguien que se hace querer y respetar por ser como es, buena gente. Allá donde esté, ‘Pituli’ mantendrá sin duda el respeto y el reconocimiento que supo ganarse aquí.

Buen viaje, y que la tierra te sea leve, amigo ‘Pituli’.

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