El SIMO

La semana pasada visité SIMOnetwork, y me lo pasé pipa. Los expositores ya no dan regalos de postín. Levanté algún bolígrafo de esos que dejan goteos al escribir y se les saltan los muelles al segundo click, y una lata con 8 semillas de petunias de las que están germinando dos. Dell regalaba bolsas vacías, y el Consejo General de la Abogacía unas muy chulas de papel, apaisadas, llenas de folletos y dosieres. También apañé las dos, que me vinieron de madre para los periódicos que regalaban a la entrada de IFEMA (dejé solamente los económicos y los deportivos). Y como un clásico que se ha vuelto de las ferias de tecnología, me traje un lector de eDNI, que no me vale para el Mac, por cierto.

En el stand del ministerio de Educación y Ciencia de Rusia, un ruso alto, pálido y con un traje gris de los años 50 se empeñó en que probara sus videos en 3D. Nada que ver con las pruebas de los últimos modelos de teles del Mediamarket, que esas sí que son guapas. En la de los rusos yo no veía nada tridimensional. Sólo conseguí marearme, porque por educación me tragué tres demostraciones, una detrás de otra. Al devolverle las gafas el ruso me sonreía y movía la cabeza como preguntando que qué me había parecido. Yo también sonreí y moví la cabeza, y salí dando tumbos y rascándome los ojos.

Inauguró el evento el ministro Gallardón. No le vi cortar la cinta, pero sí ponerse luego tibio a base de jamón y lomo, rodeado de gentes que sonreían porque sabían que les estaban grabando. Allí estaba, encantado de la vida, el antiguo alcalde de Madrid Álvarez del Manzano, que está más mayor aunque no más delgado. Creo que es presidente de IFEMA, que es un cargo que debe estar de madre. (En este video puede verse el evento, con el ruego de que se preste especial atención a partir del minuto 2:48…) Imagino que tanta gente de postín haría un recorrido por las casetas de los expositores, y puede que hasta se llevaran folletos y bolsas vacías, y petunias.

En un puesto que presentaba una impresora láser se me ocurrió hacer notar al vendedor que la publicidad no decía que fuera compatible con el sistema operativo de Apple. El tipo me miró, releyó el papel que colgaba en la pared, se encogió de hombros, y me dijo ‘pues no sé decirte’. En el stand de HP una chica muy maja me explicó las diferencias entre las tintas de marca y las de imitación para impresoras, todo muy científico y con artilugios de laboratorio. Y en uno extranjero que no me acuerdo qué vendía, me dieron una galleta que las que estaban cocinando allí mismo. Los puestos de las administraciones de Justicia y de las instituciones del derecho eran los más finos, con señores y señoras muy arreglados. A los de las puñetas y las togas se les ve la clase allá por donde pasan.

En total, que la feria está muy bien, aunque se le nota la crisis. A todo menos a uno de los bares de IFEMA, que me cobró casi 30 euros por dos bocadillos con sus correspondientes bebidas. Oro puro.

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