No se puede estar bien siempre…

No es mi momento. Desde hace meses no levanto cabeza. Me he sumido en una espiral de ansiedad y ataques de angustia que hasta a mí me tienen asustado. He vuelto a fumar, no duermo, y he perdido así como 4 kilos. La incertidumbre siempre es una muy mala compañera de viaje en blanco y negro, que no te deja dormir y te despierta con mil palpitaciones.

Hoy me encontré con una compañera de estudios que anda por el estilo. Se ha quedado en el paro, y el bloqueo no le deja tomar decisiones, ni siquiera drásticas. Yo tengo planes. Me he trazado una hoja de ruta que me deje un tiempo, al menos, para recuperar mi sitio mental, e iniciar una nueva etapa. Cuando los contextos en los que basamos nuestra rutina se mueven, fallan, o están lejos, mi compañera dice que hay que cerrar una puerta y abrir otra. En eso estoy, pero todavía necesito que se corte una cadena.

Pido mil disculpas por el silencio y la ausencia de este tiempo. No tengo ganas de nada, ni siquiera de ponerme a buscarlas. Seguro que quienes me conocen me comprenderán, aunque les sorprenda. Necesito volver a ser yo, o al menos, lo más perecido a yo.

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