Alimentos que te hacen gay

Mientras aquí, en el mundo civilizado, Durán i Lleida (el señor este catalán que vive entre semana en el Palace en una habitación tan grande como dos veces el piso de más de una familia con alguno de sus miembros, o todos, en el paro) se ha trastornado (me resisto a decir directamente que es imbécil) y ha defendido la cura psicológica para gays y lesbianas, en Malasia la prensa también ha dado rienda suelta a la estupidez sosteniendo que los homosexuales lo son “por comer alimentos en mal estado”. O sea, que mientras en España un lácteo en mal estado lo más que te provoca es una soberbia cagalera, en Malasia hace a los niños maricas y a las niñas tortilleras. Para mearse de la risa, si no fuera porque el argumento sirve para dar alas a los que persiguen (aun más) a los gays y a las lesbianas malayos.

En cualquier sitio con dirigentes públicos con dos dedos de frente (Durán i Lleida no cuenta), los científicos que han parido esta conclusión estarían trabajando ya en un circo, y los medios de comunicación que la han publicado sólo podrían dedicarse a hacer folletos con ofertas de supermercado. No tengo intención de viajar a Malasia, pero de hacerlo no tengo muy claro si debería llevar un certificado de mi médico que aclare que aunque tuve lombrices de niño y alguna gastroenteritis ya de mayor quizá por comer algo que no estaba en su punto, yo creo que no soy gay por eso. Y que ponga bien clarito, para que lo entienda hasta un palurdo como el diputado de CiU, que por encima de todo soy tan persona, o más, que los descerebrados que han encontrado tan ridículo argumento para justificar la homofobia (y que el tonto a las tres del portavoz parlamentario este nuestro).

(PD. Menos mal que Duran i Lleida se hospeda en un hotel de cinco estrellas donde la comida está certificada, ¿no?)

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