Opino, que algo queda

Los lunes voy a participar en una tertulia que se ha inventado en es.radio mi amigo Chuchi Guerra, “Me lo dices o me lo cuentas”. Ya hemos hecho el estreno, y me lo pasé muy bien. Somos gentes de las dos orillas, en la de acá Regino y yo, y en la de allá Avelina y Matilde, dos mujeres encantadoras de la generación de mis padres, que tienen unas opiniones muy sueltas y una perspectiva totalmente actualizada de las cosas. En el medio, Chuchi, que nos dará el pie con los temas.

Cuando Chuchi se hizo cargo de los programas de es.radio (que es la emisora de Jimenez Losantos, Cesar Vidal y Luís Herrero), me preguntó si quería participar en las tertulias y se preocupó por qué me podrían decir en el partido en el que milito si aceptaba. No recuerdo qué le respondí exactamente, pero supongo que sería algo así como que estar afiliado no implica pedir permiso para opinar, que ser crítico es una motivación intelectual que forma parte de mi carácter, que las ideas (todas) sólo se defienden desde la pluralidad de espacios para exponerlas, y que al fin y al cabo yo no soy portavoz de mi partido, ni ocupo responsabilidades que me obliguen a repetir como un loro los argumentarios oficiales. Vamos, nada distinto de lo que digo siempre que me invitan a participar en debates y tertulias, sea a donde sea.

Me estoy haciendo un adicto a opinar, hasta a opinar que no opino. Nunca me palpé la ropa al hacerlo, pero ahora que tengo la oportunidad de ayudar a clarificar argumentos desde algunos medios de comunicación, menos aún. La expresión incondicionada del pensamiento me resulta esencial para sentirme realmente libre. Y al que no le guste, que le eche azúcar.

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