Mejor consejero de Cultura

Al final he estado pensando que no sé si quiero ser diputado o prefiero esperar a que me nombren Consejero de Cultura. Me gusta ese cargo. Todo el día de museos, exposiciones, certámenes, ferias, inauguraciones, cócteles, recepciones… Ojo, que no digo que sea jauja, más que nada para que no se enfade Marcano, que ya sé que se lo curra de madre. No. Me gusta ese puesto porque bien ejercicio es muy poco monótono y muy vistoso, rodeado de gente fina del mundo de la pintura, la escultura, la música, trabajando codo con codo con los mecenas de las grandes fundaciones culturales, que son siempre ricos y elegantes que se aburren un montón y salen en las revistas del corazón en trajes de noche y esmóquines.

Seguro que también lleva labor de despacho, firmando resoluciones y esas cosas que firman los consejeros, pero las salidas son de lo más interesante. Recorres galerías y pasillos acompañado de los comisarios que te van explicando qué es eso, qué es aquello, que es lo de más allá. Te van presentando a la gente de los stands, que están esperando delante muy disciplinados a que pases como dando el visto bueno a sus aportaciones. Te explican los cuadros, las esculturas, y cómo se hacen los platos de la feria de gastronomía. Te dan a probar vino, te regalan ediciones especiales de libros, y te agasajan con bailes, canciones y músicas de orquesta y cámara.

Esto de la cultura, además, es muy flexible, cabe de todo, es algo vivo, así que es imposible aburrirte. Y como imaginación y cultura son sinónimos, tampoco parece que haya que gastar ingentes cantidades de dinero. Eso en la administración da muchos quebraderos de cabeza, es mejor tener poco presupuesto pero gastarlo con más glamour. Solamente hay que poner el talento a trabajar para rellenar el calendario cultural, y contar con los creadores, que se apañan muy bien para dar salida a sus cosas a poco que se les eche una mano.

Así que sí, que me veo de Consejero de Cultura. Como con lo de ser diputado no ha picado nadie (como siempre, sólo cuatro imbéciles se lo han tomado a pecho y han hecho lo único que saben hacer, que es faltar al respeto en tascas y conciliábulos de esos de enredadores que tanto daño hacen en los partidos), pues que aquí está otra oferta, que irá al mismo sitio que la otra, aunque lo que me estoy riendo imaginando las caras que ponen los que lo comentan con sufrimiento y afectación (los imbéciles de antes) no tiene precio.

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