Pensamientos (uno)

Pienso que el alcalde de Santander es un jeta de la vida que lleva tres años y pico sin hacer otra cosa que sacarse fotos (que si un árbol, que si una acera, que si dos vecinos que dicen que representan a 40.000, que si un oso, que si unos payasos,…). Ahora va y lanza su DeLaSernachannel en los buses municipales para darse pompa con las mismas chorradas sin apenas coste que ya hacia su antecesor (esa bestia parda de la política que es el senador Piñeiro), que le servían para besuquear a las viejas y encandilar a las madres (los padres pasan). 400.000 euros del ala para telepromoción. Es un crack con la cara como un zapato.

Pienso que estoy hasta las tetas (y eso que no tengo) de los mediocres que necesitan tener todo el día palmeros que les digan lo guays que son y lo que no sería de este mundo si ellos no estuvieran ahí, vigilando que el mundo gire, el sol salga, la luna brille y todos seamos tan guapimente felices. Qué asco, de verdad.

Pienso que Revilla cada día se parece más a los viejecitos de los asilos que están chochos perdidos y se ponen a moquitear a la mínima, en cuanto les hablan del pan de borono, del burro que tenía la familia, de la casa en el pueblo y de las magostas con los quintos de sus hermanos. El hombre hasta se pone colorado cuando habla de Cantabria, y grita con la mano estrujándose el pecho cuando canta el Himno regional. Revilla es otro crack (hace unos días pasaba él tan chulo a las 12 del mediodía en su coche por la calle Castilla, saliendo de la ciudad, con su otro coche, el oficial, justito destrás. Para ahorrar sería….).

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