Carta a Rafael Doctor

Mi querido Rafael (Doctor Roncero, gerente de la fundación Santander2016):

Vaya palo te has llevado con la exclusión de la candidatura de Santander a Capital Europea de la Cultura. Apenas 48 horas te han bastado para soltarte, poner verde al jurado, y decirnos que su opinión te la trae al pairo. Eso y que con la exclusión has perdido una parte del alma. Si defendiste el proyecto en el Reina Sofía con el mismo ahínco que has empleado en desprestigiar la decisión de los jueces y en envolver tu trabajo en jactancia y sobranza, habría que haberte visto. En tus entrevistas del fin de semana (te faltaron un par de medios, pero imagino que después de ponerte verde al día siguiente de salir derrotado en Madrid no te apetecería mojarte los pies con sus redactores) nos has dejado claro que la culpa no es tuya, sino del empedrado, que no ha sabido entenderte. Es lo que tiene lo sublime, que por mucho que se explique no impregna la conciencia de la medianía.

Detrás de Santander2016 has tenido a gran parte de esta ciudad, la que se entusiasma con todo lo que permite gritar al mundo “soy santanderino” (el resto, además de eso, suele querer más sustancia que ideología). Y no sé yo si invitarles ahora al victimismo de sibarita que has usado para justificar la eliminación será bueno. Porque van a terminar creyendo que nos han perseguido porque tu propuesta era la de los dioses y así nunca podremos poner pie en tierra. Ni siquiera con el revolcón de quedarnos fuera.

Soñar es la mismísima esencia de la inocencia, Rafael. Seguro que quienes no lo hacen nunca no son felices. Pero los sueños, sueños son, y se pierden siempre entre las brumas de la luz del día. Tu caja azul con el “Sueño de Europa” ha caído quizá porque abarcaba más de lo posible, y de tanta ambición que concentraba no te la creías más que tú y los que te pagaban. Insultar al jurado y poner en entredicho los proyectos de otras ciudades que te han superado (perder es lo que tiene, que los que ganan te ganan) porque se haya elegido lo que parece tangible a lo que se puede llevar el viento no es nada elegante, y te desmerece. Menos mal que te has cortado y no has hablado de pucherazo político (como he oído a alguien de la derecha) porque ya hubiera sido lo que te faltaba.

Si algo de tus palabras a la prensa comparto es lo que se refiere al carácter de los santanderinos. Santander es una ciudad con señorío, a veces algo rancio, pero siempre noble y leal, como dice el lema de su escudo. Estate seguro de que sólo por eso sabrá darte las gracias por el esfuerzo que has hecho pintando el humo que no se han tragado en el jurado. Ahora toca recuperar lo que se pueda para aprovecharlo, que no están los tiempos para tirar nada. Y perdóname que te diga, mi querido Doctor, que en el debate sobre el cuánto y el cómo no te veo participando, porque la vanidad de tus declaraciones y el menosprecio de tus justificaciones te han inhabilitado.

Suerte en los nuevos proyectos que encares, para los que seguro que te habrá de servir esta experiencia. La de perder, quiero decir, porque la de cómo excusarte por hacerlo ha sido bien poco afortunada.

Un abrazo, y toda mi consideración, amigo Rafael.

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