Mira que contar lo de Hitler en Somo…

Me ha jodido el escritor ese argentino que ha contado lo de la estancia de Hitler en Somo. Yo compartía piso con Lola Flores y con el general Franco, que en realidad nunca murieron como la gente cree. Y ahora, con lo del dictador alemán se han asustado por si alguien les descubre, y han decidido marcharse. Me han dejado dos armarios llenos de sus cosas (uniformes, alzas, medallas, faralaes, castañuelas,…) y todo el alquiler para mi solo. No eran muy divertidos, la verdad, pero me hacían un apaño con las mensualidades, y como no salían nunca, me tenían la casa vigilada. Lola se pasaba el día de aquí para allá cantando “La bomba gitana”, y sólo paraba para jugar al bingo con Franco. Y Franco, si no jugaba al bingo, se pasaba el día mirando la tele tieso como un garrote en el sofá, que no se levantaba ni para mear. Por las noches hablábamos de cómo me había ido el día. El general no decía ni mu (sólo miraba, sin mover un músculo, que muchas veces creía yo que se me había quedado muerto), y Lola hacía aspavientos con las manos lanzando a patadas la cola del vestido al aire.

Total, que la broma de cascar lo de Hitler ha tirado por tierra mi piso compartido. Tengo que probar el consejo de Lola antes de partir: ofrecer a Marilyn, a Elvis y a Michael Jackson que se venga a ocupar su sitio. Porque noto la casa vacía, y las paredes me hacen eco, y la pasta me vendría bien. Si lo veo mal mal, lo mismo miro traerme a la Virgen María y a San José a vivir en los azulejos de la cocina o del baño…

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