Propuestas para reforzar Santander2016

He estado discurriendo algunas ideas que creo pueden reforzar la candidatura de Santander2016, a la vista de la calidad de las propuestas que está pariendo la Fundación creada para vendernos:

– Cambiar los países que se han asignado a los barrios. ¿Por qué Puerto Chico y aledaños es España, y no Rumanía? Para mi barrio, Castilla-Hermida, propongo pasar a ser Namibia, y no Italia, por los cortes de agua y las constantes roturas de la infraestructura del servicio. Podían organizarnos repartos en camiones-cisternas en cubos, y lavados de ropa en un río simulado, con cocodrilos, al son de canciones y danzas tribales.

– Repartir a las señoronas que toman café de tres horas en el Paseo de Pereda abanicos de cartón con la forma de la ciudad recortada en colores, para que los muevan con ese estilo de perlesía en verano cuando esté la “cañada real” que llama al Paseo una amiga mía llena de turistas.

– Colocar en los carteles esos de estilo Feria de Abril que hay en la Marga y en la glorieta de la S20 en El Sardinero unos farolillos rojos, y organizar los fines de semana debajo de ellos unos saraos con sillas, castañuelas, hogueras y jamón serrano.

– Volver a producir azucarillos con imágenes estelares de la vida cotidiana de los santanderinos, para que sepan por el mundo que somos mortales: atascos, coches en doble fila y calles colapsadas; basuras en las calles (por ejemplo, cuando se rompe el sistema neumático de Castilla-Hermida), camiones de recogida echando humo y haciendo ruido; charcos en las calles, y calles inundadas cuando llueve porque colapsan las alcantarillas (quedaría  bien chula una del túnel de la calle Burgos cerrado por las filtraciones los días de mucha lluvia);…

– Hacer un concurso por los barrios de General Dávila, entre San Francisco y la zona de el Alto de Miranda, con las principales diferencias entre su estado e infraestructuras de ocio y las de El Sardinero, Castelar y aledaños, alrededor del Paseo de Pereda. También entre el estado de los parques de La Marga o el de “la Vaca” y el del doctor Morales, en el Sardinero.

– Organizar una salida de escolares a encontrar y marcar las papeleras que hay entre, digamos, Numancia y la Plaza de Pombo. Y de todas ellas, cuáles no parecen choneras que rezuman de todo y en las que no cabe un papel porque alguién olvidó vaciarlas.

– Hacer el catálogo de las esculturas repartidas por la ciudad, con un sistema de puntuación ciudadana que incluya la más hortera, la que no se salva, la espantosa, la cutre y la más imposible (No haría falta casilla de la mejor, porque no la hay).

De momento, esto es todo, aunque esta ciudad da para tanto que seguro que se me ocurren otras mil ideas para colocarnos en posición de cabeza en la carrera por la Capitalidad Cultural.

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