Evo Morales y los pollos

Evo Morales, el tipo este del jersey de lana de colores de los que huelen a cuerdas y pican que joden, que resulta que es presidente de Bolivia (1.098.581 de kilómetros cuadrados y 10.027.644 habitantes) se ha metido a científico y ha soltado dos paridas dignas del Club de la Comedia o de un circo. A saber, que en Europa todos o casi todos somos calvos por comer transgénicos, y que los homosexuales lo somos porque comemos pollo con hormonas femeninas. Dicen los medios de comunicación que las risas en el auditorio eran evidentes. Supongo que las idas al baño para no mearse con semejante disquisición de analfabeto también. Anda, que vaya tela de presidente para un país. Y ni vergüenza que le habrá dado decir semejantes majaderías, impensables en un dirigente culto e ilustrado, y ni más ni menos que en un Congreso Internacional que se celebra en Bolivia. Tanto Morales como lo del pollo se dan a dos chistes fáciles que ya he escuchado, y que no voy a reproducir por pudor. Pero que el indio se ha pasado tres pueblos y tirado por tierra cualquier atisbo de inteligencia que creyéramos que podía tener, es indudable.

Si este post lo leyera Willy Toledo o cualquier otro palurdo nacional metido a ONG individual salvadora de la pureza democrática, fijo que me colgaba el sanbenito de racista. Ahora, que me apuesto lo que sea a que por esas boquitas no saldría ni un solo reparo a la sandez del presidente Morales. Total, ha hablado de calvos y de pollos. Alguna organización del entorno del colectivo de gays y lesbianas ha puesto el grito en el cielo, pero de verdad que creo que no merece la pena. Hay que tomárselo con humor. Cierto es que da lástima que la charlotada forme parte del discurso de todo un presidente, pero este es peculiar. Listo no parece, culto tampoco, pero gracioso ya vemos que sí, que un montón.

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