Competir contra un tacón

El Mundo Digital tiene un contador en sus páginas para medir las noticias más visitas. Hoy, la más leída es “El percance de Letizia”, que cuenta que a la Princesa de Asturias se le rompió un tacón en un acto oficial y estuvo a punto de irse de morros al suelo. No es ni la catástrofe del avión de las autoridades polacas en Rusia, ni la conmoción en Polonia por la muerte de su Presidente y de media élite política y militar nacional, ni el caso Gürtel, ni el plan de rescate para Grecia (España pone 2.500 millones de euros, quizá de los que salgan de subirnos el IVA 2 puntos en julio), ni siquiera la resaca del Madrid-Barcelona o el resultado de las carreras de motos. No, el notición es el tacón y el casi linternazo. Así es España, un país donde un clásico del futbol es capaz de paralizar cualquier actividad, llenar los bares hasta la bandera y provocar peleas callejeras, y donde el cotilleo de portería gana por goleada al conocimiento de cualquier otra novedad nacional o internacional. Seguro que si el mismo diario preguntara en qué contexto Letizia Ortíz sufrió el contratiempo, tampoco muchos serían capaces de acertarlo, porque lo importante de la noticia es sólo la comidilla y nunca la sustancia (por cierto, fue durante una Jura de Bandera de soldados de la Armada en Marín).

Que en el orden de preferencias de Jaime Peñafiel, que vive de sus recuerdos de los ochenta y de meterse con la esposa del Príncipe Felipe, el contratiempo del zapato esté en primer lugar (me apuesto una cena a que el domingo le dedica la página esa del suplemento que le da de comer, precisamente, al chisme, que por ser de la alta sociedad parecen menos chismes), parece lo más normal, pero que en el contexto noticioso de hoy gane su lectura al resto de la actualidad resulta una auténtica paradoja, y una lástima que deja bien a las claras el nivel de intereses de los españoles cuando consumen información.

Aquí es más fácil sacarle un chiste a alguien por lo que hizo o por lo que no hizo, que encontrarse con quien conozca forma y fondo de lo que va pasando. La vertiente cotilla de las porteras se ha adueñado de la calle, y cunde más un chascarrillo de tres al cuarto que lo que realmente afecta, o debería afectar, al común de los mortales. La información de las cosas serias está muy devaluada. Y cuando uno cree toparse con alguien que ha leído algo más que las secciones de sociedad de los diarios, se da cuenta de que en realidad no se ha enterado de una. Un compañero de trabajo creía que el Presidente de Polonia se había matado en un vuelo a Madrid para ver el partido de futbol del sábado. Es lo que hay…

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: