Casado con una almohada

Yo preocupado por lo mío, y en Japón un tío se ha casado con su almohada. Un tal Lee Jin-Gyu, que no debe estar muy estable emocionalmente hablando, ha contraído matrimonio con una cosa que allí llaman dakimakura, y que por lo visto es una almohada con forma de cuerpo. Para la boda, la vistió con una imagen impresa de Fate Testarossa, que es un personaje de animación. Quiero creer que el bodorrio se lo han organizado al cachondo de Lee en un frenopático y para que no amenace con colgarse de una sábana, porque si lo han hecho en serio en occidente deberíamos empezar a preocuparnos por lo que pasa en el Imperio del Sol Naciente, y los pirados que se casan con almohadas. Quizá se abra la veda en España, y todos los locos nacionales se pongan a hacer cola en los juzgados para celebrar nupcias con colchas del Atlético de Madrid, albornoces del Barcelona, mantas de McLaren o tostadoras del Sevilla. O con la Virgen del Carmen y el Cristo del Gran Poder, que todo sería posible en este país nuestro de chalados.

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