Maneki Neko.

Maneki Neko. Así es como llaman al gato de la suerte que les compré a los chinos. Y no es chino, sino japonés. Dice la leyenda que un señor feudal del Tokio del siglo XVII se refugió en el hueco de un árbol durante unas lluvias torrenciales. Un gato, Tama, comenzó a llamar su atención con la pata, atrayéndolo hacia un templo cercano que se encontraba en la ruina. El señor salió, atraído por la curiosidad, y sólo un instante después un rayo cayó sobre el tronco y lo incendió. El señor, de nombre Naotaka II, en agradecimiento al gato, financió los arreglos del templo de forma que el gato y el sacerdote del templo no volvieron a pasar hambre. A la muerte de Tama se le rindió tributo enterrándolo en el cementerio de gatos del templo Goutokuji, y se creó en su honor el Maneki Neko. Desde entonces, dicen que da buena suerte. Así que ya sabéis. El gato que mueve la mano SALE en el anuncio de la cerveza Mixta, pero no ES el gato de la Mixta. El mío ahí sigue, dale que dale, saludando con su pata.

(PD. El domingo, volviendo de Bilbao –qué pasada la Marijaia-, un hijo de puta casi nos saca de la carretera a 120 kilómetros por hora. No debió vernos –y eso que llevaba hasta las luces puestas, por si acaso- y quiso irse al carril que yo ocupaba pasando de mí. No exagero si digo que faltaron centímetros para darnos un santo hostión. El tiparraco se deshizo en peticiones de disculpas, y yo en el sudor del miedo. Dos horas estuvieron temblándome las manos. Si llego a tener escopeta, ahora escribiría esto desde presidio).

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: