Mi gato

Al final, después de darle mil vueltas, me he comprado un gato. No sé si ponerle nombre, porque esa fase de elección me parece un poco ridícula. El caso es que el gato ya está en casa, y ocupando un lugar de privilegio en mi salón: Gato Chino de la Suertesobre un bafle del equipo de música, bien visible desde cualquier parte de la habitación. Es limpio, silencioso, educado y nada revoltoso. Se limita a mover la mano derecha arriba y abajo, como saludando. Es chino, dorado, con purpurina roja y verde por el cuello, y tiene textos en la panza y en el brazo. Es un fantástico gato de la suerte, y me encanta. De siempre me habían llamado la atención en los escaparates de las tiendas-almacén de chinos, y ayer me decidí a comprarme uno. Le puse su pila, di un impulso al brazo, y ale, a mearme de risa cada vez que lo veo. Es de lo más kitsch, me tiene loco. Y ya forma parte del universo de horteradas que no puede faltar en la decoración de una casa: la bailaora, el perro de metacrilato y el torero (me falta). La pandereta y el azulejo con el “Que Dios bendiga esta casa” son prescindibles, y el cuadro de Jesucristo o la Virgen con lucecitas y que mueven los ojos al cambiar de ángulo de visión son un delito.

(Por cierto, que este gato ya era una estrella antes del anuncio de Mixta. Hay cantidad de locales donde sustituyendo al San Pancracio lo atestiguan).

One Response to Mi gato

  1. Libertario dice:

    Pon el nombre que quieras al gato, pero ni se te ocurra llamarle Kevin Johnatan.

A %d blogueros les gusta esto: