Relaciones Sociales

Qué éxito ha tenido mi anterior post. Entre los que han jugado a adivinar de quién hablaba, y los que lo han sabido enseguida y han compartido mi apreciación (muchos más de lo que yo suponía y de los que el aludido se pueda creer jamás), he recibido un aluvión de mensajes. Así que me estoy pensando hacer un glosario más amplio de tontos y de tontas, de la múltiple variedad de con los que me relaciono (muchos a la fuerza, que no me queda otro remedio). Total, soy plenamente consciente de que tengo cierta tendencia a caer mal a la gente, no sabría decir si porque no tengo pelos en la lengua ni por costumbre doblar el lomo o hacer la pelota, o porque soy más listo y más eficaz que muchos que se lo creen, o porque me importan un pito las apariencias y las sonrisas profiden, o porque opto cuando hay que optar y encima explico las razones mi opción, o en resumen porque no soy un jodido bienqueda relamido que a todos pasa le mano y da jabón. Así que si decido ponerle a cada cual su etiqueta, peor no me va a ir en mis relaciones sociales (qué desgracia tener que saludar a tanta gente porque así está escrito en las normas del saber estar).

Me gustaría mucho que como el curso en septiembre, las relaciones sociales también empezaran de nuevo en esas fechas. Un año para examinarlas, y las que no compensan en lo espiritual arrancarlas de raíz. Cuánto más felices seríamos, yo que me evitaría forzar la sonrisa, y ellos que podría hacer el imbécil para otros. Creo que me estoy volviendo un sociópata.

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