Adios a la rubia (y al blanquecino)

Las ha entregado Michael Jackson, el rey del pop (y de la melanina deconstruida y de los chistes de mal gusto sobre niños y sexo). Pobre hombre. Tantos años clareándose la piel para al final ir a terminar apergaminándose a los 50 metido en una caja. Cuántas lágrimas  recorrerán las mejillas de sus fans (acompañadas de aullidos, desgarros de vestimentas y hasta desmayos de dolor). Y cuántos LP’s con las portadas más sobadas que un HOLA en la consulta de un dentista empezarán a aparecer en E’bay a la caza de coleccionistas de fetiches. Yo no tengo ninguno, y de tenerlo seguro que lo colgaba por ahí para hacerle unos euros. No soy partidario, que me decía el director de un gran centro comercial sobre mi afición por la música popular de Cantabria (antes de venderse a la miseria y quedarse junto a otros canallas con un concurso y un festival que no eran suyos, por cierto), así que me podría deshacer de cualquier cosa relacionada con este tipo, que seguro que era tan desagradable como parecía.

Ya es mala pata también que al tiempo que el deslavado este se haya muerto Farrah Fawcett-Majors, la rubiaza de Los Ángeles de Charlie. Esta señora sí que era un mito, y aquella serie de las de verdad de la buena. Cuántos talleres de coches habrá adornado el rostro de esta mujer de bandera, sola o en compañía de las otras dos intrépidas detectives. Y más allá de su relación hoy sí, hoy no, mañana quizá, con el crápula de Ryan O’Neal, con el que parece que iba a casarse (supongo que por dar paz a las almas en las puertas de la muerte), la buena  de Jill Monroe nunca provocó más escándalos que los que pudieran surgir en el seno de los matrimonios de los hombres perdidamente enamorados de sus ojos y que guardaban en secreto fotos suyas en la mesita de noche.

Total, que Michael (que no sé por qué seguía siendo una estrella después de muchos años sin grabar nada nuevo y de sus porno-movidas con niños) y Farra, han salido camino de la historia y de los especiales de periódicos y revistas. Ojalá se diviertan allá donde hayan ido (el Jackson al infierno seguro)

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: