Volé con la Infanta Cristina

¡Qué fuerte! Ayer volé de Barcelona a Madrid con la Infanta Cristina sentada diez filas más adelante que la mía. Yo iba, como siempre que vuelo, en el asiento de la salida de emergencia (no me caben las piernas en los otros, y qué coño, que si pasa algo, salgo el primero por patas) y ella en bussines. Nos separaban unas cortinillas grises y del orden de 200 euros en el billete. Ah, y que estaba acompañada de cuatro señores con unos bultos sospechosos en las americanas que le llevaban un maletín, y a mi me arrastraban la maleta y el maletín del portátil…yo mismo. Por lo demás encantadora, repartiendo sonrisas y saludos a todo el mundo. Bueno, a los otros cuatro pasajeros de bussines, que yo creo que el resto del pasaje ni se enteró. Entró al avión la última y salió la primera. Yo me di cuenta de algo raro porque como buen patriota estaba cotilleando por la ventanilla, y la vi apearse de un microbús y subir a todo correr la escalera hasta la entrada del finger. Lo que se me pasó hacer para conseguir el cum laude de españolidad fue ponerme a gritar como un loco “es la Infanta, es la Infanta”.

Iba de blanco, es más alta que en las fotos (siempre que oigo esto me pregunto que más alta que qué, y que cómo se puede concluir si alguien es más alto o menos comparando la realidad tridimensional con las dos dimensiones de un retrato) y parece más delgada (ídem que el anterior). Majísima, aunque espero que la media hora de retraso que acumulamos para salir no tuviera que ver con el hecho de que ella viajara en nuestro avión. Desde luego, a la hora de salida no había llegado aún, pero siendo Infanta de España, puede que estando previsto el retraso (yo creo que los retrasos los programan las propias compañías, más que nada para dar por el saco. A voleo, sacan unos papelitos con los vuelos y dos de cada cinco los retrasan. Es más divertido, y más humano) la retuvieran en la sala VIP (por lo visto allí dan café y pastas y hay todos los periódicos habidos y por haber, y los baños no huelen a lo que huelen los retretes de la terminal, y hay sofases en vez de asientos de hierro, y un chico o una chica con los dientes como las teclas de un piano te avisan de cuándo te tienes que subir al aparato) para que no se agobiara en la furgoneta (o se cociera en su propio jugo, que menudo calor que hacía).

En resumen, que Cristina de Borbón y este que os habla viajaron juntos, que no revueltos, en el vuelo IB0935 del Puente Aéreo Barcelona-Madrid (los catalanes son muy chulos y los billetes que da la máquina de auto check-in son morados). Así y todo, os libero de la genuflexión cuando os crucéis conmigo.

2 Responses to Volé con la Infanta Cristina

  1. juan antonio dice:

    La otra vez en Madrid Carla Bruni, ahora en Barcelona la Infanta Cristina, Cualquiera pensaria que persigues famosos por las Terminales aeroportuarias

    • mibitacoravital dice:

      Me persiguen ellas a mi. Si es que definitivamente, soy irresistible.

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