Anchoas de Santoña

Menuda pedazo de foto la del presidente Revilla dando de comer anchoas a Joaquín Sabina. No se quién es más friki de los dos, si el presidente-showman con sus cosas de señor de pueblo o el lila del cantante lameteando el palillo como si fuera una foca de circo. Que pena, que imagen. Ha faltado el tazón de leche y los sobaos para que le estampa sea el descojono completo. Digo yo que Sabina podía ahora componer una canción a la anchoa de Santoña y sacarse con Revilla en la portada del disco (por hacerlo más al estilo del presidente, que suele alardear de ser un analfabeto tecnológico, que saque un vinilo y una cinta de casete para vender en las gasolineras). Seguro que en todos los saraos con albarcas, varas de avellano, concursos de arrastre de vacas y partidas de dominó de este verano por Cantabria vendería decenas. Iban a ser el dúo estrella, a la altura de los Sacapuntas.

Por cierto, que la promoción de los productos de Cantabria que nos ha dejado esa gloriosa instantánea (confieso que hoy no he visto el chiste de Forges, que para qué después de la foto) la han montado en la sala VIP de Barajas. A lo grande, como si hacer la promoción en las puertas de embarque para que la disfrutaran el 95 por ciento de los viajeros del aeropuerto que no pueden pasar por esa sala (que es la de los políticos, los famosos, los altos cargos de VISA ORO por la viola,..) fuera a desmerecer el fiestón de anchoas, mieles y sobaos. Así se hace, con clasismo provinciano. Y los de las esperas en asientos de hierro y recorridos en autobús hasta las avionetas a pie de pista (como el que nos viaja hasta Santander, por cierto), que se jodan y no prueben nuestros productos.

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