Las series antiguas nos hacen mayores

Dan en el canal MGM de ONO (los burgueses es lo que tenemos, que no nos privamos de nada) esa serie de cuando Fraga era todavía de AP, “Se ha escrito un crimen”. Madre mía, qué recuerdos, con la señora Fletcher dejando muertos en cada encuentro familiar. Esas ropas, esos peinados, qué estética. Y Ángela Lansbury con su bolso hasta el codo, como Isabel II de Inglaterra (y de la misma edad que deben ser, 108 años cada una), siempre acelerada, percatándose en el último segundo del dato que le permite descubrir al criminal, parándose a la cámara como diciendo “anda, mira, si era eso”. Los policías siempre parecían tontos, porque tenía que ser una jubilada coñazo y entrometida la que les sacara las castañas del fuego. Se puso de moda un dicho: tienes menos futuro que un familiar de Jessica Fletcher en una fiesta con ella de invitada, porque siempre caía alguno, o muerto o acusado del crimen. Verla ahora, además de un descojono por lo sencillo de las historias (nada que ver con CSI ni con Mentes Criminales, y muy lejos de Numbers), es como retrotraerse a los tiempos de Espinete, cuando no había más que dos cadenas de TV.

Yo veía Remington Steele. Eso sí que era una serie de enredos. Desde entonces me encanta Pierce Brosnan, que es todo un gentleman inglés, elegante, atractivo y seductor. Y un cara con el morro hasta los zapatos. A la que no he vuelto a ver en ningún sitio era a su compañera de reparto. Por no acordarme, no me acuerdo ni de su nombre (Stephanie Zimbalist. Lo he buscado en Google). Qué efímera la fama, ¿eh? Como en la serie con la agencia de detectives, que era de ella pero que hacia creer que era de otro porque se veía mal que una mujer fuera detective, y para eso le puso el nombre de un hombre, que en realidad era una marca de lapiceros, Brosnan le birló todo el foco de la popularidad. A saber dónde ha terminado, la pobre, haciendo películas de serie D. Bueno, a lo mejor tiene suerte y alguien la recupera para algo, como en España con Marujita Díaz para hacer el patán por los programas más cutres de las teles nacionales.

(PD. Acabo de ver un anuncio de la reposición también en MGM –voy a buscar qué significan las siglas, porque seguro que algo tienen que ver con reliquias y antigüedades- de Los Ángeles de Charlie. Ya no sé si me hace tanta gracia tanto recuerdo de otros tiempos, porque me doy cuenta de que me hace mayor).

One Response to Las series antiguas nos hacen mayores

  1. Juan Antonio dice:

    Las series de antes menos sofisticadas, ya que todo en la vida cambia, y mas rapido aun la TV y sus efectos “especiales”. Lo que pasa es que ahora las series antiguas se ven con otra perspectiva, ver volar a KIT o ver como se alimentaba Diana y sus compinches en V no es lo mismo, pero no por ello nos no son buenas, los tiempos cambian pero las series antiguas todavia me gustan.

    Cuantas series nos acompañado en durante infancia, poco sofisticas pero muy entretenidas.

    P.D.: siento no poner ningun acento pero el ordenador no me deja, no se que le pasa.

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