Caspavisión

Mira que España le gusta hacer el ridículo con Eurovisión, ¿eh? Nos está bien por haber jubilado a Uribarri, Uribarriel mejor presentador de todos los tiempos (pero de todos todos, que llevaba ahí desde que se puso de moda el cuplé). Ahora resulta que TVE ha dado las clasificatorias en diferido en vez de en directo, y eso dicen que rompe las reglas del caspaconcurso. Claro, como llevar a un tipo con peluca que trabaja en otra cadena, tocando una guitarra de los chinos con una canción imposible no fue suficiente cantazo (nunca mejor dicho), este año damos la nota (bueno, la dan ellos, quienes quiera que sean los responsables del despropósito este rancio) y nos pasamos las normas por ahí mismito.

Parecer ser que en una de las semifinales, la del jueves, España tenía que ejercer el televoto (un sacaduros para incautos de a tropecientos euros el mensaje o la llamada) pero un problema técnico (es decir, tururú -que es la excusa nacional-) lo impidió. En realidad, algún listillo decidió que había que seguir dando en directo el tenis (qué horror de retransmisión, y que mala pinta da todo ese metal por todas partes en eso de la Caja Mágica), y que el concurso, pues tururú (¿veis? Todo el mundo usa esta explicación). Gracias a esta sabia decisión (en el fondo, que quede claro, me importan lo mismo el tenis que Caspavisión: un pito), la chiquita esta,Soraya Soraya, va a conseguir así como cero point de los países a los que no pudimos votar en la semifinal del asunto, y que deben estar enfadados como monas. Bueno, en la línea de los últimos… ni me acuerdo… años.

Yo ya estoy deseando saber cómo la vamos a cagar el año que viene. Salvo, claro, que una mente preclara decida que el concursito está ya demodé y que mejor ni perder el tiempo ni tirar el dinero.

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