Ay, señor, con el idioma…

Hace tiempo, en un “todo cien” debajo de mi casa, anunciaron en el escaparate que de cara a la campaña de Todos los Santos se ponían a la venta “flores naturales”. Hoy he visto este mismo absurdo en una floristería de un centro comercial. Tiene tela. Porque las flores, por definición, son siempre naturales. Flores de plásticoNo los son las de plástico, o las de tela, y por eso se añade esa cualidad al contenedor esencial del concepto, que es la flor. Por cierto, que se venden muchas y de lo más horteras. En un chiringo de chinos también por aquí cerca (este barrio es un no parar de establecimientos comerciales de lo más variopinto) tienen unas imitando rosas que llevan en los pétalos unas gotitas como de rocío. Un espanto.

En una ocasión, en una cafetería, pedí un botellín de agua, y la camarera me preguntó si la quería natural o fría. Se me ocurrió decirle que que yo supiera, el agua es natural en todo momento, que no sabía que se fabricara mecánicamente, y que seguro que lo que quería preguntarme era que si la prefería fría o a temperatura ambiente. Me miró fatal, me tiró un vaso recién sacado del lavavajillas (caliente), con unos hielos que no había pedido (nunca tomo hielo con la bebida desde que alguien me contó algo de una gastroenteritis por no sé qué cosa en la máquina que hacía hielos en un bar) y el botellín del tiempo, que específicamente había yo solicitado frío. Entendí entonces, como hoy, que a según que gente es mejor dejarla y que escriban o digan lo que quieran, que como a la Academia de la Lengua no les van a llevar, el idioma no corre mucho riesgo.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: