Santander y lo que me aburre

Hoy voy a tratar de afinar una opinión que suelo tener sobre Santander, y que puede no estar bien explicada. Va por Samuel, él sabe.

Tengo escrito que Santander es aburrida (y hasta que está muerta). Expresado así, es verdad, parece una exageración, y quizá lo correcto sea decir que me aburro en Santander. A la luz de las ofertas que la ciudad me brinda, y del carácter inquieto y para nada conformista que me gasto, Santander no me llena del todo. Quisiera que tuviera más: más ocio, más gente, más vida, más política, más cultura, más crítica, más consensos, más locura, más color, más luz, más noche. Y si ya lo tiene y yo no lo siento, tal vez debiera tenerlo en más cantidad y más visible, que también son mases.

Habrá quién diga que Santander ya ofrece lo suficiente. Bueno, quizá sí para mentes menos inquietas que la mía. Yo creo que los espacios para vivir, las dimensiones físicas y metafísicas de nuestra cotidianidad, nunca son suficientes, no pueden serlo. Las ciudades tienen que ser entes vivos, multidimensionales además, que discurran a la par que los tiempos y de las personas que los viven. Tienen que ser hoy y mañana, sobre todo mañana, que al ritmo que va la vida hoy es casi ayer. Y serlo para su todo espectro biológico y social: niños, jóvenes, mayores, más mayores, mujeres, hombres, parados, nacionales, menos nacionales, jubilados, viudas, solteros, madres, abuelos, pobres, ricos, cultos, menos cultos… Tengo la sensación de que Santander no está siempre en esta perspectiva. Que quienes la programan reducen sus márgenes y simplifican su espíritu. Por eso me aburro.

Vaya en mi descargo que soy un tipo fácil de aburrir, y que cualquier día lo haré hasta de mi mismo. Tengo el umbral del hastío muy bajo, y los ritmos lentos, la simpleza y la reiteración me agotan enseguida. Así que sabrán disculparme mis críticos que más veces de las que me gustaría, en serio, Santander me deje extenuado de aburrimiento.

Me gusta mi ciudad, cómo no va a gustarme. ¡Hasta tengo una medalla de plata con su escudo y su lema! Pero me repelen su flaqueza de espíritu y su cadencia. Qué le voy a hacer, es lo que hay. La línea que funde el color en la amplia gama de los grises es muy fina, tan fina que cantidad de veces me da la sensación de que en Santander se traspasa.

One Response to Santander y lo que me aburre

  1. Marta dice:

    Opino muy parecido a ti, victor. La cosa es esa, pero tampoco puedes pedir mucho de una ciudad pequeña, es lo que hay, llevo año y medio viviendo fuera, viviendo en Huelva, una ciudad pequeña tambien, y te digo, que te aburriras mas aqui que en Santander, gente como tu, o como yo, tenemos qu estar en ciudades mas grandes, tampoco te digo Madrid o barcelona, pero ciudades mas despiertas, ams vivas… Tu me entiendes. Yo quiero a santander, pero muchas veces pienso igual que tu, no se donde ire la proxima vez.

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