Castelar no tiene mierda de perro

Por Castelar no hay mierda de perro por las aceras. Me di cuenta el otro día cuando me acerqué a ver la exposición de fotografía de Mazo en la Escuela de Náutica. Además, como hace frío aún para las terrazas, las señoronas de los mutones y el astracán están metidas en Siboney, y los señores jubilados de banca ocupan los sillones del hall del hotel Vinci. Las plantas están en unos maceteros grandes que son de piedra (no la simulan como los de otras calles de menos caché), las terrazas son fijas y de diseño (nada de mesas de quita y pon ni de sobrillas con propaganda de una marca de cerveza), los suelos están limpios (los ricos no generan residuos, y si lo hacen ahí están los porteros para barrerlos) y se respira el aire señorial y elegante del Santander del Diecinueve. Nada que ver con el aspecto misero de las barriadas, donde mi amigo Juan Carlos dice que los pobres no recogen la mierda de los perros, y que por eso tienen sus calles esa mala pinta.Castelar, el Paseo de Pereda, San Martín, el principio de Reina Victoria. Eso es otro Santander, con otros santanderinos y con otros perros, que parece que no cagan.

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