La estatua del General y la bandera del alcalde

Yo que soy un malicioso y un desconfiado por naturaleza, a cuenta de la estatua y de la bandera en nuestra ciudad, me pregunto si poner una y quitar otra no será una de esas estrategias que algún iluminado le ha recomendado al alcalde para darse un baño de modernidad centrista y de paso vender Santander como el paroxismo de la democracia (o eso que no sé bien qué quiere decir del rompeolas constitucional de España que se marcó De la Serna al izar la enseña nacional). El caso es que que los cuatro fachas de verdad que quedan en Santander (los viejos viejos, que estos pijos de camisa nueva no tienen ni puñetera idea de qué va de verdad eso del cara al sol y las primaveras) no salieran a poner laurel al dictador el 20N justo cuando se anunciaba el acto a la bandera, es para sospechar de un quid pro quo. Y lo de montar un show con la retirada de general huele a promoción de capitalidad cultural gratis a cuenta del general (ahora, que mal lo llevamos si seguimos necesitando a Franco para sacar pecho por esta España nuestra). El dictador sigue siendo necesario para la derecha de Santander, que ahora lo usa para tapar con la misma lona negra que a la estatua que son de derechas. Pírrica victoria para los demócratas y conejo de la chistera para el PP.

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