Va llegando la Navidad

Ya están preparando la ciudad para la horrible Navidad. Han colocado los cables para las luces y los postes que harán de árboles -todo muy feo y con muy poca eficiencia energética-. Cada año empiezan antes, para castigo de los que no nos gustan estas fiestas. Todo es armonía y deseos de paz y felicidad. Buen rollo en vena y por cojones, que si protestas es que estás amargado de la vida. Pero también son las calles hasta arriba de histéricos haciendo compras, niños gritando -en realidad gritan siempre, da igual en qué fechas, cuando se juntan más de tres- y coches pitando y pitando en cada cruce atascado.

Cada Noche Vieja enemigos del alma y chusma variada de la que el resto del año no dice ni hola tienen la desfachatez de ofrecerte la mano para desearte un feliz año nuevo. Turrón -¿por qué se sigue haciendo del duro, que no se come nadie y acaba revenido y licuado en las bandejas cuando se vacían por agotamiento allá en febrero?- carne a mansalva, cava a cual peor, gambas fritas -que en navidad las llaman langostinos-, torrijas, mazapan -esos lagartos de colores que astragan de sólo verlos-,.. Y los centros comerciales hasta arriba para comprar los regalos del amigo invisible, esa mamonada de costumbre que no se sabe de dónde ha salido y que te obliga a comprarle algo al más tonto de los parientes o al más jilipollas de los compañeros del trabajo -jueguecito en el que a ti te tocará la cosa más fea que haya en el mercado de los chinos, porque los 10 euros de tope de gasto en manos de alguien sin recursos imaginativos abocan a eso-.

Pues nada, que esto es lo que se acerca. Sin remedio.

Post Data: Este año voy a mandar CERO felicitaciones escritas. Que estoy hasta el culo de enviar todos los años no menos de treinta y recibir como respuesta un par o tres. Así que eso que me ahorro.

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