Oposición, híbrido y obras

Anteayer vi al portavoz del PSOE en el ayuntamiento de Santander en los periódicos regionales, y me quiso dar un soponcio. Del shock no recuerdo lo que decía. Hacia tanto tiempo que Cabezón no hablaba de nada que yo creía que el equipo de gobierno del PP no necesitaba que le hicieran oposición. Bueno, eso o que el grupo socialista no quiere ganar elecciones, que con RIGO allí no me extrañaría nada. Desde luego, con tan parca labor no se podrá. Y digo yo, ¿no salieron elegidos siete concejales?. Porque a Cabezón se le ve más bien poco, pero el resto cuesta hasta creer que existan.

También anteayer el híbrido-automático y yo tuvimos otro encuentro de amor. En este hubo menos nervios que nuestra primera vez. Verse desnudos es lo que tiene, que ya vas sabiendo dónde hay palancas y cuándo aullan las alarmas. Así que todo fue más fácil. Seguimos teniendo algún problema con el freno de mano, pero con dos veces más que se lo meta tendremos cogida la medida.

Poco a poco se van acabando las obras en Castilla-Hermida. En todo el barrio no, que a las calles del principio no les han puesto la mano encima. Así tienen otra oportunidad para estar otro año y medio dando por el culo. El caso es que ya han casi pintado la calle. En dos días, una caja para aparcar motor y unas rayas en una zona reservada. Un ritmo cojonudo. Vamos, que si no fuera por lo que están molestando, a los de Ascán habría que darles el premio de la guasa. Y si quién paga acepta la mierda que han hecho, a ellos el de pardillos.

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