De presidentes/as de los vecinos

Me pone malo la presidenta de esa nueva asociación de vecinos que se ha inventado alguien en Castilla-Hermida (yo creo que ha sido Santi Recio para contrarrestar al otro colectivo vecinal, más cercano al Psoe. Un amigo periodista me cuenta que sus faxes con las notas de prensa llevan número del consistorio). La señora esta ha salido cinco o seis veces en los periódicos (seguro que tiene guardados los recortes. Le pega un montón) para poner a caldo o al Puerto o a la consejería de Medioambiente. Todavía no he leído nada suyo que parezca realmente suyo, y menos aún el resumen de lo que opinan los vecinos. No sabemos cuántos son, ni si en la directiva hay alguien más; dónde se reunen, cuándo, qué hay que hacer para apuntarse… Vamos, que tiene todo el tufo de no ser más que una cara al servicio del poder. Al municipal, porque tampoco le han escrito a la chica nada contra el ayuntamiento, que algo podría pedírsele para el barrio, digo yo. El caso es que ahí está la muchacha, de palanganera. Y nosotros sin representación de la de verdad, de la que crítica y reivindica. En fin, será que ser vecino tiene esto.

Al hilo de lo anterior, las obras del barrio van camino de ganar a El Escorial en el dicho popular para las cosas de mucha duración. No he visto nunca nada igual, ni peor. Estoy por hacer una lista de remates sin acabar y chapuzas varias para que la presidenta-fantasma se la pase a alguien, por si hay suerte y tienen a bien terminar este suplicio. Sería mi aportación al civismo vecinal, y de paso una denuncia de la desidia de otros -contratista, contratador y presidenta, que de este despropósito no ha dicho más que tonterías inútiles y sin interés-.

En la calle Alta se plantean hacer algo con la basura igual que lo de Castilla-Hermida. Que no les pase nada como ejecute la obra la misma empresa. De momento, la diosa Fortuna en forma de posible yacimiento arqueológico dará a los pobres vecinos algunas semanas de tregua, pero en cuanto el problema de las ruinas esté resuelto empezará el suyo del ruido, la suciedad, la chapuza. Lo dicho, es lo que tiene ser vecino, y de zona humilde. Que hay que joderse y aguantar.

(Postdata. Se me ocurre que podía el portavoz del Psoe en el ayuntamiento de Santander hacer algo con esto de los colectivos vecinales. A lo mejor ahí encontraba un entretenimiento y actividad).

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