Lenguaje

Decía un anuncio en una farola de un alquiler en Granada (en vacaciones da tiempo para observar de todo) que el piso que se alquila tiene “aire acondicionado frío y calor”. Yo siempre dí por supuesto que el aire acondicionado conlleva eso, ambientar según la temperatura. Así que una de dos, o en Granada hay arrendadores honrados que evitan la picardía de que se confunda el aire acondicionado con un vulgar ventilador, o lo más probable, y muy de aquí, se redunda la información para darle más caché al piso.

En España nos encanta responder más de lo que nos preguntan y contar más de lo necesario. Incluso lo innecesario o lo que no nos preguntan. También nos chifla reivindicarnos retorciendo el lenguaje y usando términos que no controlamos, sólo porque nos hacen más cultos o más técnicos. Es el sino de nuestra incapacidad para ser austeros hasta en el hablar.

El español es una de las lenguas más ricas del planeta -podría decir mundo, pero planeta suena mejor y parece más apropiada en quien pública lo que escribe y busca cierto nivel-, o eso dicen. Barroco en ocasiones, pero churrigeresco -recargado, pero eso lo diría cualquiera- cuando nos da por extenderlo más allá de las cinco o seis páginas del diccionario que realmente conocemos. Tiene giros, expresiones, sentidos, que no tienen otros -en inglés tú y usted se dicen igual. No creo que haya nada más vulgar- y nosotros nos empeñamos en usarlas todas a la vez demasiadas veces.

Y cómo no vamos a ser un país de porteras y cotillas si nosotros mismos alimentamos el morbo de saber más de la cuenta contando toda nuestra vida presente y futura como respuesta a un sencillo y cortés qué tal estás. Se puede saber todo del vecino con un sencillo hola y siete pisos en un ascensor.

Lenguaje prolijo y excesivo nos avocan así al desastre de dejarnos en pelotas -también valdría desnudos, más culto pero menos expresivo- frente al espejo de nuestros iguales, que también conocen el truco de los tecnicismos fuera de contexto y el parloteo innecesario para darse importancia.Con poner aire acondicionado hubiera bastado para anunciar que el piso está fresco en verano y caliente en invierno. Como responder también hola basta para no autobiografíarnos con cada cortesía del saludo. Y al carajo la cultura que no se tiene y las chismosas que viven la vida de los demás. El idioma está a salvo, y no necesita de alardes quevedianos ni de la reiteración cuando hablamos o cuando anunciamos.

(Postdata. He ido el último en la lista de delegados al congreso del Psc-Psoe que ha ganado en Santander porque a mi me ha dado la real gana. Nadie me ha vetado porque no he dejado oportunidad. Por ser los últimos, aquí no se pelea. Eso es cosa de otros).

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: