El mundo está loco (I, por si acaso)

Unos ecologistas le han pedido al Papa que deje de usar armiños en sus ropajes de gala. Supongo que se refieren a esos ribetes blancos que se le ven en alguna prenda, como en el gorro de Papá Noel que lució hace dos navidades. Como que a la Iglesia sólo habría que exigirle que sea más ecologista. Hace falta ser ingenuo como para pensar que a la Iglesia no se la chuflan estas peticiones, como tantas otras mucho más sociales. Por ejemplo, que condenen con más contundencia los abusos de curas a niños; que pidan perdón por su apoyo a las dictaduras (no recuerdo que Rouco o Cañizares lo hayan hecho por llevar a Franco bajo palio); que se compadezcan de verdad, y no de boquilla, con las enfermedades del tercer mundo, y no del tan tercer, como el SIDA; que dejen en paz a las mujeres que abortan, o tienen hijos solteras, o los tienen y no se casan; que abandonen el insulto y el desprecio a gays y lesbianas… Ah, y que se financien como puedan, pero con el dinero de los impuestos de todos los españoles. A la vista de esto, como para preocuparse de los pellejos de un bicho en el cuello del Pontífice.

El presidente Revilla va teniendo los tics de un abuelillo. Que se está quedando ga-gá, vamos. Mi abuelo también hacia cosas como las de Revilla cuando ya era muy mayor y se lo comía una demencia senil. Lo peor no es que cante a voz en grito el himno en las ceremonias, o que bese cada bandera de España que ve (cualquier día hasta las de los hoteles). O que pegue esos abrazos que pega, o adivine de qué cosecha son las anchoas con los ojos cerrados. Ahora ha dado a conocer un estudio de no sé dónde que dice que dice que el español nación en unas cuevas de por aquí. Que será verdad, que no digo yo que no, pero que tampoco es como para volverse loco y hacer monumentos. Entre otras cosas porque no importa donde naciera el idioma sino qué se hace para defenderlo y lustrarlo cada día más. Me veo a Revilla montando excursiones a las cuevas esas y creando allí un Centro de Interpretación de la Lengua. Y a él dando las primeras lecciones a los grupos de visitas.

En Pekín, la capital de esa cuna de la democracia y los derechos humanos que es China, no han dejado que la bandera de España ondee a media asta por la desgracia del avión accidentado en Barajas. Vaya con los dirigentes internacionales del deporte, cuánta compasión, qué corazones que nos les caben en el pecho. Supongo que la gente del COE es gente del COE porque es comedida, pero estoy seguro de que yo, en pleno calentón, hubiera hecho dos cosas. Una, bajar la bandera en señal de duelo y solidaridad. Y dos, mandar a la mierda a más de uno con un buen corte de mangas. Ya me parecía a mí que todos esos jefecillos del pomposo Comité Olímpico Internacional (están todos gordos como si no hubieran hecho deporte en su puñetera vida, por qué será) no superaban las pruebas de caridad y decencia.

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