Una Crónica Rosa (con triángulo)

Mientras Jesús Cabezón está a la Bossa Nova (ver DM del lunes 11 de agosto), que es una forma como otra cualquier de pasar los rigores del verano entre los toros y el FIS, el alcalde se pasea en amor y compañía por las casetas de libro viejo con el bueno del consejero de Cultura.

De la Serna y Marcano siguen en ese idilio pastoso que escenificaron en su encuentro en la radio de hace unos días, no recuerdo a santo de qué. Vaya pareja de dos, supongo que con temblores de piernas y mariposas en el estómago cuando el siempre servil de Jaime Aja les preguntó lo de pactar un gobierno para Cantabria en el futuro. Ay, cuánto amor de miel y empalago al decir que sus líderes de ahora son lo mejor de lo mejor, y que dios guarde muchos años. Y nosotros que nos lo creemos todo, sobre todo lo de que de sucesores ellos nada de nada (en Íñigo, desde luego, resulta más creible que en Francisco Javier. Quizá sea porque le conozco más y me cae mejor).

Ahora que de ser yo Marcano, vigilaba más a la moza, que también se deja rondar por Vicente Mediavilla. Si el consejero de Cultura le pone al alcalde un museo y una feria del libro, va el de Presidencia y le dota para el parque los bomberos. Y todo en apenas una semana. Hace bien el alcalde, de todos modos, en repartirse en fotos con ambos, que mientras dure el pique entre los dos galanes más sacará de beneficio para la ciudad. Total, no pierde nada, y es el único del triángulo que no tiene por ahora rival para suceder. Ni para suceder, ni para hacer y deshacer en el gobierno local, que la oposición está de bailes de salón.

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