El peligro de ser sublime

Cuando se sustituye a alguien para cualquier cosa, y se quieren hacer públicas intenciones y objetivos de futuro, hay que saber hilar muy fino para no ofender a los sustituidos. A no ser que lo que se quiera que forme parte del discurso de la intención sea también la ofensa, claro está.

En la rotación política (de las personas) pocas cosas se crean ex-novo. Se puede imprimir carácter en la gestión (incluso en la del fracaso), modular las formas de ejercer (el poder o la oposición) y elevar los perfiles políticos (personales o colectivos), pero los cambios radicales solo quedan para la vuelta de calcetín de los gobierno de signo distinto. Negar el pasado, de forma explícita o implícita, además de un ejercicio intelectual considerablemente pobre, es una felonía que no se merecen los que hayan sido sus protagonistas. Y lo es más cuando se hace entre compañeros de armas.

No siempre ni a todos nos gusta como han hecho las cosas los demás si nos tenemos que hacer cargo de ellas, pero eso es ley de vida. Saberlo llevar con dignidad, y con discrección hasta en la crítica, debiera ser un signo más de la capacidad que se les supone a los que llegan, más meritoria de los que se han ido que a lo mejor por eso se han ido (o los han ido).

Para mirar al horizonte de cuatro años no hace falta zaherir el orgullo de los que han sido pasado los cuatro anteriores. Tan visibles, tan al servicio público, tan trabajadores y tan esforzados, como mínimo, como los nuevos protagonistas de la historia. Menos sublimes, a la vista queda, pero no menos responsables. Porque nunca se sabe cuando uno va a volver al pasado, y el pasado vuelve a ser presente (y por experiencia, debiera).

One Response to El peligro de ser sublime

  1. ermesinda dice:

    Muy lindo Victor. Te puede y te honra el respeto y afecto que tienes a los que se van. Desde mi punto de vista el respeto y la lealtad creo que es mas un signo de calidad humana que de capacidad personal…no quiero entrar en que no habras visto tu entre “compañeros de armas”. Una única petición: el mismo respeto y un margen de confianza a los nuevos gestores “Tan visibles, tan al servicio público, tan trabajadores y tan esforzados como minimo …”

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