Agradecimientos y adioses

Entre el gracias por todo de los Mc Donalds y el nada de nada por nada, hay términos medios con los que quedar bien y hacer reconocimiento de algunos trabajos. Digo esto porque ahora que yo dejo uno de ellos, no han sido muchas las palabras de agradecimiento que ni yo ni mis compañeros hemos recibido después de cuatro años defendiendo un proyecto y a quienes lo representan en múltiples instancias. Y las pocas escuchadas han venido de amigos y vecinos que puede que no tuvieran por qué, pero que valen un mundo.

En la mili me decían que cuando hacías algo bien, debias quedarte con la satisfacción del deber cumplido. Pero hasta allí, en la Orden del Día se decía siempre algo de alguien que había trabajado bien. Bien sabe díos (y es una frase hecha) que yo, y seguro que ellos, mis compañeros de faena en la legislatura, nos vamos con la cabeza bien alta por lo hecho, lo no hecho, lo conseguido y lo no logrado. Que hemos defendido nuestro proyecto (y de muchos) con uñas y dientes. Que hemos puesto la cara, y nos hemos comprometido hasta las cachas. Que hemos sido leales a las ideas y a las siglas, y que a las personas leales también les hemos dado lealtad. Que estamos orgullos de nuestra labor, y halagados de poder haberla realizado. Pero a estas alturas, también después de muchas durezas y sinsabores, que la política tiene de todo, tal vez una llamada de un par de personas dándonos las gracias no hubiera estado de más. Porque las sonrisas de lejos, los susurros en las grandes reuniones, y el “ven, ponte aquí en la foto conmigo“, no son suficientes.

Las reglas de juego te ponen y te quitan (y las amistades y las enemistades, también, a ver quién me lo niega), y esas no se discuten, que para eso estás en la pomada de la partida. Pero dar las gracias, tener algún miramiento, reconocer el esfuerzo con palabras, que son gratis, no rompe nada y parece obligado.

Gratitud y humildad van de la mano, y aquella nace de esta. Ojala esta sonora ausencia de algunas gratitudes no sea el síntoma de la falta de humildad, porque entonces si que estaremos, todos, apañados.

(Dedicado a Ana, Marta, Jesús, Eugenia, Timoteo, Gema, Teodoro y Fernando, con mi respeto y mi reconocimiento)

2 Responses to Agradecimientos y adioses

  1. Angel Tomás dice:

    Estimado Victor Javier, no te conozco de nada, pero políticamente hasta que te han “echado”, apreciaba algunas de tus actuaciones en el ayuntamiento de Piñeiro hasta hoy. Ahora que te puedes sentir libre del marcaje del partido, es el momento de hablar con las palabras. Hay mucha basura dentro y muchos intereses, la renovación de personas no se produce y los elefantes son inamovibles, que lástima. No dejes de escribir, éste es un buen medio y hay mucha gente que observa. Saludos.

  2. Víctor Javier dice:

    Amigo Ángel Tomás, gracias. La palabra es lo que nos da la libertad. Tienes razón en algunas de tus apreciaciones (no diré en cuales, que el misterio redondea más el éxito siempre). Y me comprometo contigo a dos cosas: a no callar y a contar. Sea.
    Gracias de nuevo (por seguirme, antes y espero que desde ahora).

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