Gatos pardos

De noche todos los gatos son pardos. Maqueados hasta la extenuación, ropa cuidada incluso cuando parece descuidada, calzado elegante, pelo engominado o artísticamente despeinado, barba arreglada, perfumes y una especie de brillo de glamour en la mirada. Muy corriente encontrar así un sábado-noche cualquiera a muchos de mis colegas del ambiente (todos son colegas; somos un colectivo amplio, y varipinto): elegantes aún cuando informales, con el look de la modernidad o el del descaro para ligar, y en cualquier caso, dando respuesta al estereotipo de todo un estilo de vida.

Y mil veces me he perdido pensando si así será también el lunes, o el jueves, que para mi es el peor día de la semana. Si lo del sábado de fiesta es un disfraz o forma parte de la personalidad del que se luce. Habrá de todo, como en el resto de la sociedad civil que también gasta las noches del sábado en el desenfreno de la fiesta (yo llevo medio año quitándome): chulos, chuletas, fashions y normalidad hasta en el vestir.

Hoy me crucé en unas escaleras con uno de esos que se arreglan para salir, y si no llego a mirarlo dos veces ni lo reconozco: los vaqueros de Zara, la camisa de Repriss y el jersey de Custo cambiados por un buzo azul con los restos de toda una semana de guerra. Bueno, normal, ¿no? (o no, porque no puede evitar un “anda, mira”) Al fin y al cabo, todos nos camuflamos un poco en función del rol que en cada momento nos toque cumplir. Y si el del sábado toca ir de cazador o simple maniquí, el jueves (qué mal día) lo hace del currelo (y vale tanto para el del buzo y el andamio como para el de la corbata y un despacho).

2 Responses to Gatos pardos

  1. Anonymous dice:

    Deberias escribir con más frecuencia, se te da bastante bien y debes de tener muchas historias que contar, anímate.

  2. Víctor Javier dice:

    Muchas gracias. Trato de hacerlo, pero me come el tiempo. De todos modos, me aplico tu ánimo y trataré de darle satisfacción.
    ;-)

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