Breve crónica de campaña (2ª).

PP: Confianza.

Como La Pantoja (ah, no, que lo de ella son dos palabras, algo así como “menuda(1) choriza(2)”). Mensaje breve, conciso y muy claro: “nosotros (Diego y de La Serna) generamos confianza, damos confianza y pedimos confianza“. Bueno, tienen gestión en la que apoyar la idea (no seamos extremistas; aunque en muchos casos sea escasa, y de calidad tirando a baja, la tienen), y están estupendos en las fotos (hijos y yernos deseados), sin corbatas y a lo loco.

PSOE: Haremos más.

Lo que implícitamente dice que alguien ya ha hecho algo. Meritorio reconocerle al adversario lo realizado. Cabezón no tiene mucha gestión que ofrecer (con todo mi cariño, los presidentes de la Caja “pintan menos que la Tomasa en los títeres“, el parlamento europeo queda muy lejos -en el tiempo y en el espacio- y el paso por el de Cantabria fue silencioso -la cultura dice poco en esta tierra nuestra-). Queda ir a la zaga de la del gobierno regional, y de Lola, que está estupenda en los carteles (Jesús no tanto). Y sonreir sin melancolía, y acercarse más a la gente, y un poco menos de introspección filosófica.

PRC: Ahora Santander.

Suena a asalto. Y de Mediavilla se cree uno todo. Está bien llevado con el eslogan del jefe, ese de “Primero Cantabria”, y una especie de llegada al poder planificada en el tiempo (¿será?). También lleva cosas implícitas: la gestión, la sensación de un buen resultado gestor y la capacidad de serlo en otro ámbito. Vicente sale un poco siniestro en las fotos sin gafas, y arrastra ese tufo a “resabido” que tan poco gusta a la derecha, pero está fuerte como un toro, encantado con Revilla de “haberse conocido“. Le falta ir en taxi en vez de en coche de lujo de segunda mano.

(PD. Dedicado a mi buen amigo LMA, que me consta que hace lo que puede y le dejan).

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