Cartas desde el frente (II)

Mi buen amigo:

La campaña sigue con su tono plano. Excepto algún exabrupto del alcalde saliente Piñeiro, que se marca una tribuna en el diario del régimen poniendo a caldo al candidato del presidente, y a las perlas del candidato de las letras, nada ha cambiado. Nos aburrimos con esta previa que no presagia nada divertido para la campaña oficial.


Don Gonzalo ha salido a hacer, en favor de su no-delfín, lo que sabe hacer: atacar faltando al contrincante. Finamente, eso sí, con mucho párrafo de prosa castellana y mucha floritura, tanta que tengo mis dudas de que sea él el autor y no una de sus plumillas de cabecera. De todo su escrito, amplio hasta ocupar toda una página amiga en DM, me he quedado con dos cosas: cuánto le jode a la derechona que alguien les toque el Paseo de Pereda, tan suyo de toda la vida; y qué inquina más mala rezuma contra el bueno de Rafael de la Sierra, al que cita sólo para espolear contra su candidato ninguneándolo. El resto es tan previsible que de no haberlo leido no habría pasado nada. Y además admite sensu contrario: de lo mal que está todo, especialmente en materia de cultura, la culpa también debe ser del antiguo socio de gobierno.

Un lector de mi blog ha dado en el clavo en lo que parece una de las imágenes de los candidatos en las vallas (en esta ocasión debe haber mucho dinero en juego, porque todos se han lanzado a ocupar el mayor número de ellas, incluso las que no se ven), el del presidente. Fondo y primer plano se asemejan a las portadas de los Lp’s aquellos de vinilo de los grupos de pop regionales, que cantaban (y cantan) a Santander, al mar, a la montaña. Es un verdadero horror, ciertamente, pero en realidad nada peor que las del candidato de las letras, que solo o acompañado está fatal.

Éste sigue con su discurso intelectual, y huyendo “de las subastas electoralistas con proyectos vacuos”, no estando por la labor de “entrar en estos debates estériles a ver quién empuja más una frase”, y negándose “a jugar con la demagogia y el populismo” en los temas de urbanismo y vivienda. Una línea muy espiritual y formal, como de monjita que sólo pellizca, que no sé yo hasta dónde calará en unos vecinos tan acostumbrados a la terrenal materialidad de las cosas hechas. Confío en que el proyecto, una vez armado, sea bien vendido. Y que su campaña gane un poco de nervio, porque esta es una confrontación de pólvora y no de florete.

No tengo nada esta vez que contarte del candidato del régimen. Se le van acabando las ideas antiguas y las guindadas, pero supongo que en nada volverá el colorín del folletaje. Para carpas no le queda espacio, ahora que la iglesia ha montado el tenderete de los pasos de Semana Santan en Pombo.

Como te digo, todo tan aburrido que me da pereza seguirlo. Aunque seguiré haciéndolo, que tú lo mereces. Un abrazo.

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