¡Viva Santiago! (#Santander)

26 julio 2017

Ay, qué risa, qué frío he pasado en Santander, y cómo me he mojado ¡en julio!. Que viva el norte, que viva Santiago… Hacía unos años (los 5 que llevo en Madrid) que no estaba en el pregón y en el chupinazo (lo del cohete que anuncia el principio de las fiestas). De traca el desfile de casas regionales y de peñas. No podrá decirse que no es distinto a todo lo conocido, ni divertido. Además dura poco, con lo que la sensación de que alguien está haciendo el ridículo no da tiempo a que se te instale en el ánimo.

No pude ponerme cerca del balcón del ayuntamiento para ver quiénes lo ocupaban, pero se intuía reconcentrado de figuras, figuritas y figurines. Lo de salir a un balcón que da a una concentración de gente da para mucho fantasma, y mucho fantasmeo. Me dijeron que la alcaldesa estuvo bien, con un recuerdo a los pobres vecinos a los que les han tirado la casa en Tetuán (que ahora hace falta que se asuman responsabilidades y se ajusten cuentas, además de que se les reparen sus viviendas a la voz de ya).

Las casetas de la Feria de Día siguen siendo más de lo mismo, pero más caro. O sea, el pincho tirando a escaso y poco original, y la cerveza de cañero sabiendo a cerveza de cañero barata en un vaso de plástico. Esto está tendiendo a ir hacia un final agónico que llegará tarde o temprano sin nada que lo sustituya. Para imaginar hacen falta inteligencia y ganas de trabajar, y me parece a mí que en Santander gestores públicos con este perfil tan fino no hay muchos. José Manuel y yo hemos comido mucho queso de cabra, mucha cebolla caramelizada, mucha sardina de lata, pizzas con setas, y una exquisitez hecha con huevo que descubrimos que lo era cuando la yema se desparramó encima de la zapatilla blanca de Jomalaso, que por supuesto dio una arcada y dejó lo que le quedaba. Jajaja, pobre…

También hemos cumplido con la tradición de los Cariñena en las “ferias”. Muy vacías, con muchos huecos. Por no estar, este año no ha estado ni la noria. Puestos de vino dulce había tres, y en los tres hemos parado. Estupendos a 1,20€, con su barquillo para rechupetear la bebida. Las rosquillas de anís estaban a 2€ las 8 unidades. Se nota la crisis, y las ganas de vender: las hacen más pequeñas y a mejor precio, y así colocan más. Ya sé que tenemos rutinas de viejas, ya, pero mira chico, es lo que hay. Y al que no le guste, que se vaya a pasear arriba y abajo a la Cañada Real -Paseo de Pereda- (o a la mierda, que lo mismo me viene a dar).

En fin, este es el tema. Mañana, o pasado (o al otro) os cuento más, que ya me he aburrido. Hala…


En la era del móvil…

9 julio 2017

Todavía queda gente que lleva el móvil en aquellas fundas de primeros de siglo, negras, de polipiel, con solapa y cierre metálico, sujetas al cinturón. Suelen ser hombres entrados en años, de los que se suben mucho el pantalón, que tiende a colores crudos, y llevan mocasines de número pequeño. Allá por el 2000 no se notaba tanto la transgresión estética de proteger así el teléfono. Hoy provocan risa tierna. Han quedado para la historia de la telefonía portátil. Historia viva…

También se ve de vez en cuando alguien que habla por un aparato sin pantalla táctil, con teclas, sin conexión a internet, y antena. Pocos, es verdad, y reducidos también a usuarios de edad -que cuidado, no todos los mayores se manejan mal con las nuevas tecnologías; mis padres tienen teléfonos modelos y me comentan en Facebook desde ellos-, pero que mueven a igual afecto sentido que los de las fundas a la cintura. También estos están para llevar a un museo entre aplausos. Por el valor de haberse resistido a entrar en la era de la conectividad y el mimo con el que han cuidado sus terminales, que han sobrevivido al tiempo, como ellos mismos.

Aunque de todos, el mérito como para un homenaje público se lo han de llevar los que todavía hoy no tienen móvil. No los chiquillos, que esos descuentan días para que la Primera Comunión o las notas de junio del colegio les caigan con uno. No, esos no. Los otros, los mayores que han sido capaces de cambiar de siglo tecnológico y valerse en él sin un mal teléfono móvil que meter en el bolso o en el bolsillo -incluso de cargar en una funda de cinturón-. Esos tienen que llevarse todo nuestro reconocimiento, admiración y cariño. Ellos sí que saben vivir la vida al límite…


Gay Pride, por Ramón…

1 julio 2017

Hace un montón de años, cuando yo tenía casi la mitad de los que voy teniendo, conocí a Ramón. Frecuentaba por las tardes el mismo local que yo, y hablábamos. Ramón era un jubilado mayor, con una familia de esposa e hijos, un importante negocio local, casa en Madrid, y toda una vida de ocultamiento y disimulo, porque Ramón era homosexual. En la barra del bar, charlando, Ramón se soltaba, y entre copa y copa de güisqui, contaba cómo había sido llevar su sexualidad entre la trampa y la impostura. Cómo venir de buena familia le había hecho adquirir obligaciones convencionales, y por qué había tenido que vivir una realidad que en realidad no era la suya. Ramón tenía pasta, o la había tenido, y eso le había dejado de cuando en cuando aligerar la carga con algún paseo por el sórdido mundo en el que malvivían los homosexuales durante el franquismo.
Cuando conocí a Ramón, las cosas para el colectivo gay habían empezado a moverse. Despacio, pero con energía y sin ninguna intención de freno. Empezaba la apertura, y aquello a aquel hombre con 70 años de frustración a la espalda, le divertía y le alegraba. Se sabía fuera de tiempo, y lo decía, pero lo disfrutaba como un notable espectador que conocía el otro lado.

Le perdí la pista el invierno después de conocerle, y supongo que ya no andará por aquí. Pero no le he olvidado. Desde entonces, cada vez que algo ha ido bien para gays y para lesbianas, con cada paso hacia la igualdad plena, con cada avance en el respeto a la diferencia, me acuerdo de Ramón y de cuánto bien se lo estaría pasando. Hoy sería el hombre mas feliz del mundo con su vaso en la mano, retrepado en una silla, viendo pasar la cabalgata del Gay Pride por las calles de Madrid. Le compensaría de tanto…
Este país nuestro está lleno de Ramones que se merecen todo nuestro reconocimiento. Y nuestro cariño, y nuestro inmenso respeto. Yo, en cada celebración del Orgullo les tengo muy presentes como un símbolo de vidas que no pudieron ser lo que debieron porque no les dejaron. Este ha de ser su tiempo, por todo aquel que les robaron.
Por Ramón…


Fascitis 

19 junio 2017

He vuelto a las sesiones de ondas de choque. La mejoría en el pie izquierdo está en el 60% (eso me pidió la rehabilitadora que evaluará, y en ese formato, un porcentaje. Como si el dolor cotizará en bolsa y tuviera fluctuaciones en su valor). Me han toca dos sesiones más. 

La máquina de las ondas es como un martillo grande unido con cables a una consola de la nave de Star Treck. La doctora la posa sobre la planta del pie, previamente untada con vaselina como si fuera un cerro camino de la barbacoa. Luego pulsa un botón y aquello empieza a hacer ‘toc toc’ y a provocar indoloro como de pinchazos que jode. Cuando acabadas, te quitas el kilo y medio de vaselina con un rollo de papele de cocina y hala, a casa hasta la siguiente. 

Todo sufrimiento es poco por sanar el puto pie que lleva un año dándome por el saco. Incluso que la consulta parezca el camarote de los hermanos Marx, con sillas, mesas y camillas que entrarían ya justas en el salón de mi casa. El pie se me pone como una bota. Y duele los dos siguientes días al tratamiento. Pero merece la pena. Creo…


La conga

6 junio 2017

Aquí estoy, camino del traumatólogo, a ver cómo evoluciona el pie izquierdo de las ondas de choque y a que empiecen a trátame el derecho. Lo llevo como una bota, hinchado que va a reventar. Y me voy a cagar en todo lo que se menea, que me veo otro año dando tumbos hasta que den con la forma de curarlo. Me vo a terminar quedan zampo, caminado de lado a lado como hacía Fraga, y teniendo que hacer los recorridos largos en esos cacharros mitad silla mitad motocicleta que usan los jubilados con posibles. Aunque tampoco, porque yo no soy de posibles…
 

En fin, que hace un año que un punto empezó a dar por el saco, y ahora el otro, envidioso y cabrón, le ha cogido el relevo. Y cojo como estoy, la mala hostia que gasto se multiplica. O sea, que estoy como Dios.

Seguiré informando…


Plato combinado…

30 mayo 2017

De primero:

1.- me ha empezado a doler el pie derecho igualito a cómo me dolía el izquierdo antes (y después también) de que me diagnosticaran una fascitis. Me voy a cagar en todo lo que se menea… (Ya estoy con médicos antes de quedarme cojo del todo, porque lo antiguo sigue sin acabar de curar. Ni ondas de choque ni hostias…)

De segundo:

2.- mi vecino de descansillo pone la radio cuando se levanta, me molesta pero no puedo decirle nada porque no la pone alta y además en su casa hace lo que quiere. También le oigo las pelis porno cuando estoy en el cuarto leyendo, también me molestan (me asustan, porque estos films no son de diálogos largos sino más bien de gritos repentinos) y tampoco puedo decirle nada.

De postre:

3.- las láminas con cuadros de pintores impresionistas de mi centro de salud le dan un aspecto como de piso de estudiantes, inconsistentes del todo entre paredes crema, muebles metálicos del 2000, sueños de gres de los 90 y médicos y enfermeras post15M que llenan las corcheras de recepción de llamamientos a la reivindicación callejera. Lo de los enfermos en la sala de espera contando cómo se murió su vecino es el toque exótico que lo hace más atractivo aún si cabe.


Como me aburren…

11 mayo 2017

… Todos esos horteras que en cuanto llega el buen tiempo se embuten en pantalones cortos y camisetas de tirantes, luciendo blanquecinas pieles depiladas sin vergüenza ninguna …

… Esos mismos horteras que se van pelando de frío cuando se quita el sol y las sombras ocupan aceras y terrazas, y ellos convulsionan intentado mantener el tipo …

… Los mismitos horteras que tienen que volver a las ropas de invierno porque los rayos del sol han sido la mera ilusión de unas pocas horas en fin de semana…

…. Idénticos horteras que planifincan su verano en la playa a voz en grito después de salir del gym como si fueran sobrinos de la reina de Inglaterra camino de un viaje de ensueño alrededor del mundo…


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