Me multiplico en las colaboraciones de opinión

2 noviembre 2009

Pues nada, que desde esta semana colaboro en otro medio digital, El Faro de Cantabria (www.elfarodecantabria.com). Su director, Fernando Collado, me ofreció escribir algo el último jueves que hemos coincidido en Aquí TV, y le he dicho que sí. Espero no defraudar.

Hasta hoy, además de este blog que tengo tan abandonado, escribo en Cantabria Confidencial (www.cantabriaconfidencial.com), en Opiniones Libres (www.opinioneslibres.es) y en El Faro de Cantabria. Además de estar cada quince días en la Opinión del Informativo de las 8 de la tarde que presenta Víctor Gijón en Aquí TV, y un par de veces al mes en la radio, en La Ventana de Cantabria en SER-Santander, con Pedro Aresti. Desde luego, más tribunas para expresarse no se pueden tener. Vaya por delante que lo hago porque me gusta, porque no me obliga nadie a decir ni defender nada que no sea mi propia opinión, y además no cobro por hacerlo. Así que ya no hay excusas para que nadie no sepa ni lo que pienso de las cosas ni hasta dónde llega mi libertad y mi independencia para decirlas.

Y que no queda ya nada para el 11 de noviembre, la fecha del cambio. Después de 30 años consecutivos usando gafas, una intervención en la vista me las va a quitar, espero que para siempre. Los que no las han usado con tanta intensidad temporal no saben lo que supone esto. Adiós a la esclavitud de un trozo de plástico pegado a la cara para poder ver. Madre mía, que ganas tengo. Va a ser el mejor regalo de cumpleaños que nunca me haya hecho a mí mismo.

(PD. He recibido muchas opiniones al respecto, a favor y en contra, que he agradecido. Pero… Tururú, que la decisión es mía y está tomada. No hay vuelta atrás).


Visita al médico

11 junio 2009

Qué decepción más grande, cómo ha cambiado la sanidad pública. ¡Me han atendido en el médico a la hora! No he tenido que esperar en una salita asépticamente blanca con mobiliario de piso de estudiantes atestado de viejos y viejas con sus males terribles. A decir verdad, estuve solo con una buena señora que había ido con tiempo: 40 minutos antes de su turno (bien por si acaso, bien porque los canallas de sus hijos la habían dejado allí para evitarse aguantarla en casa). Y el doctor, que sí que llegó tarde (está muy estropeado; ha engordado, está hinchado y luce un color ceroso nada atractivo), me llamó presto y me pasó consulta. Eso sí, tan rápida como la espera.

Leer el resto de esta entrada »


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.