Posts etiquetados ‘Salud’

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El día de la asistenta

5 Enero 2010

No me gusta estar cuando la asistenta me limpia la casa. Una vez me quedé, tumbado en la cama, leyendo, pero me dio tal ataque de ansiedad que me tuve que marchar. Ella se pone música con auriculares y canturrea las canciones mientras trabaja, pero no fue eso lo que me llevó a la ruina emocional momentánea. Fueron los golpes. Con cada uno se me desbordaba la imaginación pensando qué me había roto con el plumero, y se me escapaba un trozo de vida por la boca. Al final, la concentración de adrenalina en sangre era tal que o me vestía y huía, o me daba un infarto. Me fui con sudores y taquicardia, pero sonriendo por si notaba que a poco más hubiera sido la responsable de un ictus. Desde ese día, le he cogido pánico al día de la asistenta, y procuro no cruzarme con ella ni en la escalera. Luego es verdad que desde que viene por casa, sólo ha roto una cosa, que ni me acuerdo qué fue, y que me llamó toda azorada para contármelo. Pero así y todo, yo sufro mucho y prefiero enterarme de lo que sea cuando vuelvo del exilio.

Ayer lunes tocaba, y a las cinco menos cuarto como un clavo me expatriaba de mi casa y me tiraba a pasear (apunte: antes me pasé a recoger mi coche y acoquinar los 34 euros de una bocina nueva, que durará -según me dijo el muchacho del taller- hasta que otra mojadura se cargue algo llamado “membrana”, porque Citröen le ha dejado hueco en un sitio que es más o menos el centro del Tajo si le da por caerle agua). Y después de tres horas y media bajo el frío, con los pies cuatro números más grandes y los riñones “al Jerez”, decidí que me voy a cagar en la madre que parió a la idea que tuve al contratar a esta asistenta en concreto y dar por bueno el horario que me propuso. Como no hay solución, el exilio cada vez que toca limpiar es obligado, igual que los rezos porque al regresar las pocas cosas que atesoro sigan enteras.

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Me multiplico en las colaboraciones de opinión

2 Noviembre 2009

Pues nada, que desde esta semana colaboro en otro medio digital, El Faro de Cantabria (www.elfarodecantabria.com). Su director, Fernando Collado, me ofreció escribir algo el último jueves que hemos coincidido en Aquí TV, y le he dicho que sí. Espero no defraudar.

Hasta hoy, además de este blog que tengo tan abandonado, escribo en Cantabria Confidencial (www.cantabriaconfidencial.com), en Opiniones Libres (www.opinioneslibres.es) y en El Faro de Cantabria. Además de estar cada quince días en la Opinión del Informativo de las 8 de la tarde que presenta Víctor Gijón en Aquí TV, y un par de veces al mes en la radio, en La Ventana de Cantabria en SER-Santander, con Pedro Aresti. Desde luego, más tribunas para expresarse no se pueden tener. Vaya por delante que lo hago porque me gusta, porque no me obliga nadie a decir ni defender nada que no sea mi propia opinión, y además no cobro por hacerlo. Así que ya no hay excusas para que nadie no sepa ni lo que pienso de las cosas ni hasta dónde llega mi libertad y mi independencia para decirlas.

Y que no queda ya nada para el 11 de noviembre, la fecha del cambio. Después de 30 años consecutivos usando gafas, una intervención en la vista me las va a quitar, espero que para siempre. Los que no las han usado con tanta intensidad temporal no saben lo que supone esto. Adiós a la esclavitud de un trozo de plástico pegado a la cara para poder ver. Madre mía, que ganas tengo. Va a ser el mejor regalo de cumpleaños que nunca me haya hecho a mí mismo.

(PD. He recibido muchas opiniones al respecto, a favor y en contra, que he agradecido. Pero… Tururú, que la decisión es mía y está tomada. No hay vuelta atrás).

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Visita al médico

11 Junio 2009

Qué decepción más grande, cómo ha cambiado la sanidad pública. ¡Me han atendido en el médico a la hora! No he tenido que esperar en una salita asépticamente blanca con mobiliario de piso de estudiantes atestado de viejos y viejas con sus males terribles. A decir verdad, estuve solo con una buena señora que había ido con tiempo: 40 minutos antes de su turno (bien por si acaso, bien porque los canallas de sus hijos la habían dejado allí para evitarse aguantarla en casa). Y el doctor, que sí que llegó tarde (está muy estropeado; ha engordado, está hinchado y luce un color ceroso nada atractivo), me llamó presto y me pasó consulta. Eso sí, tan rápida como la espera.

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Qué mal ando de salud

10 Junio 2009

Estoy hecho un cristo. Tengo la alergia disparada, y un día sí y otro también me hincho como un pez globo y me salen unos ronchones como manos de grandes. Debería tomar el medicamento que tengo recetado para esto, pero como me provoca sueño, si lo hago me paso el día como un oso panda, sin picores pero con la fisionomía muy lenta. Es de ver cómo se me ponen las manos, que parecen el cuello de una foca. Para quitarme los anillos las tengo que meter media hora en agua fría y luego darle bien de jabón a los dedos. Por tres veces, además, la hinchazón se ha dejado acompañar de un fuerte dolor en el pecho, a la altura del esternón, como si me pincharan con un tenedor de siete puntas.

Se ha sumado anoche al guateque de la salud un fantástico y muy cómodo tirón a la altura del cuello, de lado a lado, que me duele como qué. Cada movimiento en la cama (y yo me muevo un montón) ha sido un “me cago en la leche” (bueno, en realidad en la leche no, pero queda muy feo escrito). Y levantarme un espectáculo. Como hiciera lo que hiciera, algo me dolía muchísimo, me he quedado paralizado cinco minutos explorando las posibilidades, hasta que con cuidado he logrado sacar las piernas y apoyado en el suelo darme un solo impulso, de repente, para que el juramento fuera uno, directo y rápido.

Con todo esto digo que no estoy en mi mejor momento de salud, aunque seguro que esta tarde me dice el médico que no es nada, me dará cuatro recetas (de cosas que me reventarán el estómago como el jodido ibuprofeno que me tomé por la noche) y que pase el siguiente) que será un viejo o una vieja con lo suyo de siempre. Bah.