Haciendo más Santander2016

25 mayo 2010

Me tienen loco las superideas de Santander2016 para movilizar el lado cultural de la santanderinidad. El otro día un cartel en el portal nos avisaba que los “poetas del telefonillo” van a tocar un sábado de estos un timbre al azar y leerle un poema al que conteste. Nada original, que eso ya lo hacen los borrachos más gamberros las noches de juerga. Anda que tocan el mío, y me sacan de la cama, y me acuerdo de la madre de los declamantes y de la lumbrera que ha tenido la idea pero bien que acordado. Con perdón, pero la iniciativa es un poco pobre y no sé hasta dónde encaja en la necesidad de potenciar la unidad vecinal en el objetivo de impulsar la candidatura. Se da la mano la ocurrencia con la de las banderitas en los barrios (¿por qué no tienen un cartel con el nombre al país al que pertenecen, que no todos tenemos la cultural mundial de los ideantes de la fundación y no nos las sabemos?), la de los embajadores de los países, la de los azucarillos decorados con información de los países (la de España estaba mal, y nadie ha tenido aún la gallardía ni de reconocerlo ni de disculparse), la de la agenda, y la de… la de…. Ah, que no hay más.

El anuncio del cine está bien, aunque después de verlo quince veces, como que cansa. Y me pregunto si no sería de más interés pasarlo en los cines de localidades de los alrededores de Cantabria, que una mayoría ya nos sabemos la cantinela, y a los del resto de la provincia como me parece que se la chufla el asunto. Valen una pasta los anuncios estos, que puede que mejor gastado dieran mejores resultados.

Y quitando esto -que es así como nada- el rollo de las fotos de hace año y pico, lo del mago que acertó hasta el minuto de juego de unos goles que le metieron al Racing (había cuatro gatos el día que abrieron la urna, básicamente porque lo hicieron un día de labor en el que los únicos que parecían que no trabajan eran el alcalde y sus concejales, y los jubilados que se creyeron el timo) y el director Doctor en la prensa anunciando becas de no sé qué, las actividades para lanzar al estrellato Santander2016 son tirando a tristes. Ni siquiera lo del curso de cocina de 70€ por barba para aprender a hacer musaka, o bacalao a la portuguesa, tiene gracia. Bueno, para el del restaurante que va a impartir el curso, sí, que mira qué a lo tonto va a ganarse unas pelas. Se me ocurre que podrían montar unos cursos también de cómo hacer tostadas y croissanes a la plancha para dar con el café de las señoronas que acampan por las tardes en las terrazas del Paseo de Pereda. Y de paso, nombrarlas embajadoras STV y proponerlas que hagan photocall con los turistas del ferry.

Por cierto, que mucho patronato de postín y mucha Comisión de Cultura para parir ideas, pero poca conexión real con los vecinos, que alguno puede que tenga alguna ocurrencia. Desde luego, para tener las que se están teniendo, tampoco hace falta tener ningún doctorado cultural.


Propuestas para reforzar Santander2016

26 abril 2010

He estado discurriendo algunas ideas que creo pueden reforzar la candidatura de Santander2016, a la vista de la calidad de las propuestas que está pariendo la Fundación creada para vendernos:

- Cambiar los países que se han asignado a los barrios. ¿Por qué Puerto Chico y aledaños es España, y no Rumanía? Para mi barrio, Castilla-Hermida, propongo pasar a ser Namibia, y no Italia, por los cortes de agua y las constantes roturas de la infraestructura del servicio. Podían organizarnos repartos en camiones-cisternas en cubos, y lavados de ropa en un río simulado, con cocodrilos, al son de canciones y danzas tribales.

- Repartir a las señoronas que toman café de tres horas en el Paseo de Pereda abanicos de cartón con la forma de la ciudad recortada en colores, para que los muevan con ese estilo de perlesía en verano cuando esté la “cañada real” que llama al Paseo una amiga mía llena de turistas.

- Colocar en los carteles esos de estilo Feria de Abril que hay en la Marga y en la glorieta de la S20 en El Sardinero unos farolillos rojos, y organizar los fines de semana debajo de ellos unos saraos con sillas, castañuelas, hogueras y jamón serrano.

- Volver a producir azucarillos con imágenes estelares de la vida cotidiana de los santanderinos, para que sepan por el mundo que somos mortales: atascos, coches en doble fila y calles colapsadas; basuras en las calles (por ejemplo, cuando se rompe el sistema neumático de Castilla-Hermida), camiones de recogida echando humo y haciendo ruido; charcos en las calles, y calles inundadas cuando llueve porque colapsan las alcantarillas (quedaría  bien chula una del túnel de la calle Burgos cerrado por las filtraciones los días de mucha lluvia);…

- Hacer un concurso por los barrios de General Dávila, entre San Francisco y la zona de el Alto de Miranda, con las principales diferencias entre su estado e infraestructuras de ocio y las de El Sardinero, Castelar y aledaños, alrededor del Paseo de Pereda. También entre el estado de los parques de La Marga o el de “la Vaca” y el del doctor Morales, en el Sardinero.

- Organizar una salida de escolares a encontrar y marcar las papeleras que hay entre, digamos, Numancia y la Plaza de Pombo. Y de todas ellas, cuáles no parecen choneras que rezuman de todo y en las que no cabe un papel porque alguién olvidó vaciarlas.

- Hacer el catálogo de las esculturas repartidas por la ciudad, con un sistema de puntuación ciudadana que incluya la más hortera, la que no se salva, la espantosa, la cutre y la más imposible (No haría falta casilla de la mejor, porque no la hay).

De momento, esto es todo, aunque esta ciudad da para tanto que seguro que se me ocurren otras mil ideas para colocarnos en posición de cabeza en la carrera por la Capitalidad Cultural.


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