Navidad

24 diciembre 2009

Toca la Navidad, amigos. Que si fiestazo, que si bebida, que si la carne en su salsa, que si langostinos, que si el turrón, que si la gente en la calle, que si los abrazos, que si la familia…. A mi lo que más me gusta es el mensaje del Rey, que marca el inicio del calvario, y el despertador el día 2 de enero, que señala el fin, y hasta el año que viene. Es decir, lo que vienen a ser las estribaciones de unas fiestas que me sacan de quicio, me estresan y me genera mucha, muchísima ansiedad. Además el turrón me engorda, no bebo alcohol y soy alérgico a los langostinos. De las aglomeraciones de gente y el amiguismo espontaneo de las fechas, prefiero ni hablar.

Pero, en fin, tantra. Uuooooooooooooooommmmmmm. Y hasta que el cuerpo aguante o la razón se pierda del todo.

Felices Fiestas, amables seguidores del blog. A beber como cosacos, a comer como gorrinos, a llenar las calles en alocadas carreras a por regalos de última hora, y dientes, muchos dientes.


Basuras y ruidos

22 julio 2009

Siete y cuarto de la mañana de un día de verano. Cualquiera podría pensar que es momento para que reine todavía una cierta paz en la calle. Al fin y al cabo, los chiquillos están sin colegio, y los padres y madres en standby de sus obligaciones laborales pueden remolonear más en la cama. Pero los servicios de regida de vidrio han decidido que no, que ya es hora de estar en pie, y lo dejan bien a las claras con los golpes manifiestos, continuos y sin piedad que le meten a los cubiles metálicos de las calles para descargarlos en el camión. Hasta los que estamos despiertos hace rato nos encojemos del susto, con que ni imaginar quiero que sea eso lo que te saque de los sueños.

Siempre me ha gustado la prudencia de estos servicios y su exquisito cuidado para con el descanso de la ciudadanía. Como cuando a las 12 de la noche los camiones de recogida de basuras emiten un estruendo de pitidos al subir y bajar los cubos. O cuando a las 2 y a las 4 y a las 6 de la madrugada, las máquinas barredoras recorren con sus motores rugiendo como cien leones en celo las aceras limpiando y relimpiando, y volviendo a limpiar (el exceso de trabajadores de la contrata es lo que tiene, que hay que ocuparlos a todos dando por el saco). Todo un catálogo del moderno entender de la contaminación acústica y del respeto al descanso de los vecinos.

Por cierto, que lo de la recogida neumática Castilla-Hermida está siendo un éxito. En mi calle, ayer, de los nueve dispositivos de depósito, al menos 7 avisaban con su luz intermitente de la inminencia de su colapso total: bandejas que no suben, puertas que no abren, tubos que no absorben, basuras acumuladas, ruidos de los aspersores de aire. El elenco de fallos no puede ser más grande, así que el logro del sistema es total.


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