Posts etiquetados ‘Famosos’

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Famosos por Manhattan

24 Septiembre 2009

Durante los siete dias en Manhattan, conseguimos ver a cuatro famosos. Que no parecen muchos teniendo en cuanta la de series y filmes que tienen Nueva York como protagonista.

El primer día, saliendo de una zona de rodaje de la 59, a la actriz de Sexo en Nueva York Sara Jessica Parker. Iba en un SUV gigantesco, un Cadillac Escalade (me queda la parte superior de los focos a la altura del esternón), saludando desde la ventanilla de atrás, mientras un par de docenas de locos le hacían fotos. Na, una cosas de chichinabo sin emoción, quizá porque hasta el día siguiente, y gracias a Google, no supimos su nombre verdadero.

Volviendo del Majestic Theatre de ver El Fantasma de la Ópera, del local de al lado salían los actores de una obra con actores juveniles a los que pedían autógrafos. Ni idea de quienes eran (ídolos locales, seguramente), salvo uno de ellos, que precisamente era el no juvenil, John Stamos. Mucho más guapo al natural que en las series (a los famosos que salen en la tele o en el cine, la cara les brilla distinto al natural, y están como más delgados. Tienen otra apariencia, menos de cera). Fue el único que se marchó a su casa en un coche con chofer. El resto de críos de la obra supongo que lo haría en bus o en taxi.

El día que más llovía (se pone y no deja de hacerlo en todo el día, y lo más probable, además, es que el viento te rompa el paraguas y tengas que comprar uno de cinco dólares a alguno de los hombres de color –eufemismo políticamente correcto- que los venden por las esquinas), nos cruzamos delante del Radio City Music Hall con Chris Noth, que también salió en Sexo en Nueva York y ha trabajado en Ley y Orden. Muy hogareño, cargando con una silla de bebé, con un sombrero. Este parecía más mayor que en la tele, pero más delgado, y con la tez de otro tono más real.

Y por fin, una tarde, subiendo por Park Avenue, a la altura de la 22 o la 23, coincidimos con James Gandolfini, que hace de Toni Soprano en Los Soprano. De hecho este hombre, que es enorme, caminó a mi lado, pegado a mi hombro derecho, un buen trecho de calle, pero yo no lo reconocí hasta que un pobre que pedía lo saludó muy afectuoso. Y para cuando me quise dar cuenta, ya no había tiempo de hacer el ridículo pidiéndole una foto y un autógrafo en una servilleta de Starbucks.

También nos sobrevoló el Presidente Obama en el Marine One, y pasamos espalda-pared por el Federal Hall de Wall Street cuando estaba dando un discurso, pero eso no cuenta, que podía ser él o no.

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Zerolo en todas las salsas

4 Julio 2009

Estoy harto de Pedro Zerolo. Hace años tenía su qué que fuera el portavoz único del movimiento gay, pero a estas alturas del recorrido está más visto que una sueca en una película de Mariano Ozores (el chiste no es mío, pero a Zerolo le pega más que el tradicional de “más visto que un TBO”). En el PSOE, la pátina de reivindicador de los derechos de los homosexuales le homologó para estar en la dirección y hasta para ser concejal de Madrid (he oído decir a alguna mala lengua que tuvo la insensatez de proponerse como candidato a alcalde en las últimas municipales, que ya hubiera sido la traca que lo hubiera conseguido), y en el mundo rosa se ha convertido en la crema de todos los pasteles. De la que empacha por mucha y provoca gastroenteritis por mala.

Soy de la opinión de que esto de la lucha de gays y lesbianas debe reorientarse, y recuperar ese tono de protesta real de la calle de las primeras manifestaciones allá por el 2.000 (por ejemplo, lo digo en este artículo de Opiniones Libres). Con menos comercio, menos fantasmas, menos apalancados, menos modernas de cartón, y más realidad, más defensa de lo alcanzado, y más humildad de los que ayudaron a conseguirlo (porque con ellos dimos la cara unos cuantos que no vamos de estrellas del chá-chá-chá). Quizá sería el momento también para que Pedro Zerolo dejara el trono de pladur en el que se pasea por la vida encantado de haberse conocido, y otros menos fosilizados tomaran un relevo absolutamente necesario para recuperar posiciones que se están perdiendo entre tanto photocall y tanta tontería.

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Adios a la rubia (y al blanquecino)

26 Junio 2009

Las ha entregado Michael Jackson, el rey del pop (y de la melanina deconstruida y de los chistes de mal gusto sobre niños y sexo). Pobre hombre. Tantos años clareándose la piel para al final ir a terminar apergaminándose a los 50 metido en una caja. Cuántas lágrimas  recorrerán las mejillas de sus fans (acompañadas de aullidos, desgarros de vestimentas y hasta desmayos de dolor). Y cuántos LP’s con las portadas más sobadas que un HOLA en la consulta de un dentista empezarán a aparecer en E’bay a la caza de coleccionistas de fetiches. Yo no tengo ninguno, y de tenerlo seguro que lo colgaba por ahí para hacerle unos euros. No soy partidario, que me decía el director de un gran centro comercial sobre mi afición por la música popular de Cantabria (antes de venderse a la miseria y quedarse junto a otros canallas con un concurso y un festival que no eran suyos, por cierto), así que me podría deshacer de cualquier cosa relacionada con este tipo, que seguro que era tan desagradable como parecía.

Ya es mala pata también que al tiempo que el deslavado este se haya muerto Farrah Fawcett-Majors, la rubiaza de Los Ángeles de Charlie. Esta señora sí que era un mito, y aquella serie de las de verdad de la buena. Cuántos talleres de coches habrá adornado el rostro de esta mujer de bandera, sola o en compañía de las otras dos intrépidas detectives. Y más allá de su relación hoy sí, hoy no, mañana quizá, con el crápula de Ryan O’Neal, con el que parece que iba a casarse (supongo que por dar paz a las almas en las puertas de la muerte), la buena  de Jill Monroe nunca provocó más escándalos que los que pudieran surgir en el seno de los matrimonios de los hombres perdidamente enamorados de sus ojos y que guardaban en secreto fotos suyas en la mesita de noche.

Total, que Michael (que no sé por qué seguía siendo una estrella después de muchos años sin grabar nada nuevo y de sus porno-movidas con niños) y Farra, han salido camino de la historia y de los especiales de periódicos y revistas. Ojalá se diviertan allá donde hayan ido (el Jackson al infierno seguro)

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Volé con la Infanta Cristina

19 Junio 2009

¡Qué fuerte! Ayer volé de Barcelona a Madrid con la Infanta Cristina sentada diez filas más adelante que la mía. Yo iba, como siempre que vuelo, en el asiento de la salida de emergencia (no me caben las piernas en los otros, y qué coño, que si pasa algo, salgo el primero por patas) y ella en bussines. Nos separaban unas cortinillas grises y del orden de 200 euros en el billete. Ah, y que estaba acompañada de cuatro señores con unos bultos sospechosos en las americanas que le llevaban un maletín, y a mi me arrastraban la maleta y el maletín del portátil…yo mismo. Por lo demás encantadora, repartiendo sonrisas y saludos a todo el mundo. Bueno, a los otros cuatro pasajeros de bussines, que yo creo que el resto del pasaje ni se enteró. Entró al avión la última y salió la primera. Yo me di cuenta de algo raro porque como buen patriota estaba cotilleando por la ventanilla, y la vi apearse de un microbús y subir a todo correr la escalera hasta la entrada del finger. Lo que se me pasó hacer para conseguir el cum laude de españolidad fue ponerme a gritar como un loco “es la Infanta, es la Infanta”.

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