Me dejó pasmado anoche un tipo en un programa de Antena 3 llamado “El Secreto”. La dinámica consiste en sacar a un rico de su mundo y meterlo en otro de dificultad, miseria, de pobreza, para que se haga una idea de lo que hay por ahí. A Joaquín Torres, un arquitecto al que le va de madre (vive un una casa de 1.700 metros cuadrados y tiene 6 personas de servicio), lo pusieron a currar de voluntario en una ONG que ayuda a enfermos de VIH y en otra que hace traslados de mayores e incapacitados físicos, viviendo además en una casa de acogida de gentes sin hogar. Tuve la piel de gallina la hora y media que me chupé delante de la tele. Lo que pudo sufrir ese hombre viendo lo que veía, y lo mal que lo pasé yo viéndole pasarlo mal. Se vino abajo cada uno de los cinco días que le duró el experimento.
Corruptelas por metros de tela
27 marzo 2009Tengo cuatro trajes, de Zara todos ellos. Son los que más me gustan, mejor me sientan y más convenientes me resultan en la relación calidad-precio. Y me los he pagado yo los cuatro. Ahora los uso poco, casi nada más que para participar una vez por semana en el coloquio de una televisión local, pero en el tiempo en el que me dejaron ser concejal me los ponía bastante. Es normal. La representación pública requiere formalidad, incluso en el vestir, y el traje parece ser que la da. Confieso que de las corbatas, alguna es regalada. Estoy pensando en la roja, que un accionista del Santander regaló a mi madre cuando trabajó en un hotel de la ciudad, y ella me regaló a su vez a mí. O en la rosa, que me trajo mi amigo Alejandro de China. O en una con los símbolos de la Armada con la que me obsequió hace años un hombre al que conocí, Ramón Bustamante. Leer el resto de esta entrada »
Escrito por Victor Javier Cavia